domingo, 2 de agosto de 2015

IRCODIN REALIZA PRUEBA PILOTO SOBRE LA DISCRIMINACIÓN EN VENEZUELA

Mucha de la población venezolana que podemos definir como afrodescendiente no se autorreconoce como tal”, explicó Nirva Camacho, vicepresidenta de la organización
Ya se realiza una prueba piloto sobre la discriminación racial en Venezuela, para determinar cómo se manifiesta y es percibida por la población. La prueba piloto, organizada por el Instituto Nacional contra la Discriminación Racial (Incodir), se efectúa en Aragua, Carabobo, Distrito Capital, Miranda y Vargas.
Posteriormente se aplicará en el resto del país. La consulta se realiza en las modalidades de encuesta nacional, debates en asambleas, encuesta digital y encuesta telefónica.
La prueba piloto incluye variantes como percepción que tiene la población venezolana acerca de la discriminación racial. Otra son las formas del fenómeno de la discriminación racial en diferentes sectores (salud, educación, trabajo, seguridad ciudadana, político, judicial, religioso, comunicacional, recreacional,  cultural y familiar).
También toca las actitudes discriminatorias raciales desde la óptica fenotípica, territorial, ancestral, cultural y social; las prácticas discriminatorias raciales en los ámbitos público y privado; las prácticas discriminatorias y su asociación con las condiciones socioeconómicas de las y los participantes de la consulta nacional.
No faltó el grado de discriminación racial hacia los grupos que componen la venezonalidad. Al final, se buscará recopilar propuestas de acciones, para la prevención y erradicación del racismo y sus diversas expresiones.
El Correo del Orinoco conversó con Nirva Camacho, vicepresidenta del Instituto Nacional contra la Discriminación Social (Incodir), quien señaló: “Mucha de la población venezolana que podemos definir como afrodescendiente no se autorreconoce como tal. Creemos que es una de las grandes dificultades que se nos presenta cuando nosotros hablamos de esta temática”.
En el censo poblacional y de vivienda efectuado en el país en el año 2011 se incluyó por primera vez la variable étnica, con una pregunta de autorreconocimiento.

MORENO-MORENO

La variable étnica que tocó este punto de color de piel incluyó al negro-negro, moreno-moreno, afrodescendiente, indígena y blanco. Camacho señaló: “Este último censo arrojó irónicamente en la suma total un 53% que nosotros consideramos afrodescendientes, porque un 48,7 % de ese total se marcaron como moreno-moreno o morena-morena”.
La especialista enumeró los porqués de esta negación: “Primero, no se identifica con el término afrodescendiente, esos antepasados que trajeron forzosamente del África en la conquista para ser esclavizados en el país. Mucha gente se resiste a utilizar el término”.
En cuanto al término negro o negra, “que fue el que se nos impuso y mucha gente lo asumió culturalmente, estamos acostumbrados a utilizarlo. Hay gente que prefiere identificarse con ese término y los respetamos. Sin embargo, podemos notar en el censo del 2011 que ni siquiera como negro o negra tenemos conciencia. Gran parte de la población no lo aceptó, solo 2% se identificó como negro o negra”.
La directiva analizo este tipo de respuesta mayoritaria: “Es una forma de lavarse el asunto de no ser tan oscurito. Yo no soy tan oscurita, ni afro ni negra, sino me puedo definir como morena”.
Por ello es “importante realizar una consulta nacional sobre la discriminación racial en Venezuela para determinar cómo se manifiesta y es percibida por la población; conocer acerca de los distintos ámbitos donde se expresa, así como recoger desde las diversas voces y visiones, las propuestas para el diseño de un plan nacional contra la discriminación a implementarse como política de Estado, para así combatir la discriminación racial dirigida a cualquier persona o grupos de personas por su origen étnico o nacional”.

ESE “PELO MALO”

Las peluquerías son las principales beneficiadas, porque muchas mujeres se alisan el cabello o se lo pintan.
Camacho reflexionó sobre este punto: “Es lo que llamamos el endorracismo o autodeterminación de la gente de manera insconciente. Es no aceptar una parte de tu cuerpo a la que le están diciendo permanentemente ‘es malo’. El ejemplo del pelo rizado es válido, porque le dicen ‘pelo malo, feo’. Con eso nadie se quiere identificar”.
También tiene otro trasfondo, según considera Camacho, “porque es también una forma de ‘suavizar’ esas características fenotípicas que te definen como afrodescendiente: la nariz, el pelo, la boca gruesa, el mismo cuerpo. Considero que afectan más a las mujeres, porque los hombres, si llevan el pelo cortico, se quitan el tema de que les digan, por ejemplo, ‘pelo malo’; pero en las mujeres es lo que nos han vendido con el tema de la belleza, de lo que es aceptado socialmente”.
A veces la población afrodescendiente, inconscientemente, cae en este juego, indica.

¿MEJORAR LA RAZA?

La dirigente cita otro ejemplo, ya que “en las mismas familias utilizan ese dicho de ‘mejorar la raza’ que se transmite de generación en generación. Cuando tu dices ‘mejorar la raza’ es que te vas a emparentar con una persona blanca. ¿Qué quieres decir? ¿Que blanquearte es mejorar la raza?”.
Siguen las preguntas: “Por el hecho de tener la piel un poco más clara, ¿eres mejor persona? Por supuesto que no, pero mientras nosotros nos movamos bajo estos paradigmas es muy difícil que aceptemos que hay una identidad que va más allá del color de la piel, que tiene que ver con nuestra cultura, nuestra gastronomía, territorialidad, medicina y otros elementos”.
Ni se preocupa en hablar de los concursos de belleza, “donde predominan las blancas y las mujeres esqueléticas, que no responden al fenotipo de los afrodescendientes”.
No quiere dejar dudas de que “hay varias instituciones, comenzando por la familia, que han contribuido a mantener y perpetuar esas formas de discriminación que no vienen solo del siglo pasado, sino desde la época de la conquista, y han sido mantenidos por la familia, el sistema educativo y los medios de comunicación”.

sábado, 1 de agosto de 2015

EL SUTIL DISFRAZ DE LA EXCLUSIÓN.

No queremos hablar de ti, no eres parte de la mayoría, tu mundo no me interesa, no vende, entra en el nuestro e intenta adaptarte a él y mientras más te parezcas a mí, te aceptaré y hasta te diré guapa”.
A mi como público me encantaría saber sobre la presencia de las mujeres negras en la ciencia, básicamente para que mi hija conozca que no solo han sido hombres y blancos los que han hecho algo para hacer avanzar este mundo; mujeres en la literatura; que me aconsejen sobre moda, sobre belleza adecuada a mi color y tipo de cabello; que mi hija o hijo se sienta incluida; que si una mujer u hombre se sienta rechazada en la familia de su pareja por su color de piel (los llamados matrimonios mixtos) se hable y debata sobre ello como parte de los conflictos familiares que se suelen debatir en la tele; que si un niño o niña sufre bullying por su color de piel se hable sobre ello y se propongan posibles soluciones para gestionar positivamente todos estos problemas.
Si tanto interés despiertan, supongo que sería conveniente formar parte de las preocupaciones de todos. Pensando que siempre nos quejamos de la ausencia de visibilidad y de la no presencia de muchas de las temáticas de las que hablo aquí, creo que se si no nos vemos, el primer paso es pedirlo.
Y así lo hice y para mi sorpresa inmediatamente una persona (personas  emitieron comentario alguno), respondiieron planteando directamente que si hacíamos distinciones entre nosotras mismas mal asunto. Me  tildó de sectaria. Y esto solo por hablar de mujeres negras. Estoy tan adaptada a que algunos opinen sin antes tomarse unos segundos para al menos conocer de lo que se habla, que francamente no me sorprendió.
De la misma manera que a la mayoría de las ciudadanas y ciudadanos en Venezuela  no les sorprenderá que los periodistas todos sean blancos a pesar de los estudiantes y periodistas graduados negras y negros que viven en este país, las presentadoras por supuesto y los negros, para variar,  sigamos apareciendo como cantantes, deportistas, en la cola del paro,  o que nuestro pelo afro, por ejemplo, aún se vea a través de pelucas de las cuales todos se mofan porque se supone que su apariencia es fea. Ese es el lugar que tenemos en los medios y de ahí de momento no se está dispuesto a salir. Tal como dice una actriz colombiana, es muy difícil demostrar cuánta exclusión hay disfrazada de otra cosa.

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Las típicas frases de que si hablo de afro es por complejos, porque la que tiene el problema soy yo, que todos somos iguales o no vemos por qué hay que hablar de “vosotras” como si fuéramos poco menos que una secta me reafirma cada vez más lo incómodo que es para muchas personas hablar de la mujer afro y aún más lo bien que está diseñado el contraataque para que estos temas nunca se lleguen a tratar. Se suele siempre usar el argumento de por qué nos quieres excluir a “nosotros”, cuando en realidad lo que se nos está diciendo es: no queremos hablar de ti, no eres parte de la mayoría, tu mundo no me interesa, no vende, entra en el nuestro e intenta adaptarte a él y mientras más te parezcas a mí, te aceptaré e incluso te diré guapa (algo así como preciosa). ¡Patético!
Las consecuencias de estas actitudes pueden ser miles, desde las “menos importantes”, por decirlo de alguna manera hasta las extremas. La primera demuestra que mis publicaciones es mi   medio de visibilidad, es decir cuesta mucho llegar a los medios, a la inmensa mayoría de la gente. Otra podría ser hasta peor, aparecer detrás de un discurso condescendiente y por tanto en una relación completamente asimétrica.

 “Nadie se cuestionó la educación de este país, las políticas de integración…”


Me refiero cuando en Navidad aparece el niño pobre, que por supuesto es negro, esperando porque el niño blanco done su juguete. Todo sustentado por el discurso de falsa igualdad y solidaridad. Qué más da de lo que se hable, “lo importante” es el gesto. Y de las extremas hay muchas. . Nadie  cuestiona la Educación de este país, las políticas de integración, la responsabilidad de los medios de comunicación. De esto  escucho en las acaloradas tertulias políticas de las televisiones Venezolanas.
Nunca he olvidado aquel neofascista noruego que asesinó a muchos jóvenes en una isla del país. Todos con las manos en la cabeza. Nadie daba fe de lo ocurrido. Un país tan tranquilo, tan civilizado y de momento sale un nazi y les rompe el discurso. ¿Y sabéis por qué? Por el silencio de la sociedad civil, por mirar para otro lado, por creer que no hace falta llegar al fondo de las cuestiones porque todo está “bien”. Desde luego que el culpable es el primer responsable, pero que aún halla gente que crea que pueda hacer estas cosas, es un poco responsabilidad de todos y miedo de muchos.
Las instituciones que el Estado ha creado para combatir y atender estas problemáticas en mi modesta opinión siguen muy por detrás del propio fenómeno. Podemos encontrar sin lugar a dudas muchos funcionarios con una gran vocación, eso me consta, pero al final los que deciden no son precisamente los que sienten, padecen o al menos entienden. Nadie cree ya en los puños en alto y todos somos iguales. O de disfrazarnos con trajes típicos y compartir comida, las llamadas degustaciones. Los mensajes deben empatizar con los tiempos y creo que los que a día de hoy se emplean están completamente desactualizados.
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Las actividades que promuevan la interculturalidad no son dirigidas a un pequeño público, los proyectos que se realizan para fomentar inclusión no debería ser para el excluido como regla general sino para el que excluye y si no logras transmitirlo, no logras conectar con esa gente, es que se está haciendo fatal. Lo siento.
Lo curioso de la conversación con esta persona, es que presumió que yo hablo  de igualdad. No había leído nada, pero claro, si hablo de personas negras parece que toca hablar exclusivamente de temas sociales: igualdad, marginalidad, etc.
Es sorprendente como la propia exclusión del resto de los temas de la vida, hace que nadie nos imagine en ellos. A esto le llaman “normalidad.” 
Aún así he invitado a esta persona a debatir. Creo, tal como le dije, que las opiniones contrarias desde el respeto siempre enriquecen. No seré yo la que censure y haga exactamente lo que se pretende hacer cuando hablamos simplemente de “nosotras”.



viernes, 31 de julio de 2015

QUE ES LA TRANSVERSALIDAD DE GENERO.




El termino transversalidad de género se utiliza, como sinónimo de mainstreaming de género o enfoque integrado de género, para referirse a  la responsabilidad de todos los poderes públicos en el avance de la Igualdad entre mujeres y hombres. 

La transversalidad de género es la incorporación, la aplicación del Principio de Igualdad de Trato y de Oportunidades entre mujeres y hombres a las Políticas Públicas, de modo, que desde se garantice el acceso a todos los recursos en igualdad de condiciones, se planifiquen las políticas públicas teniendo en cuenta las desigualdades existentes y se identifiquen y evalúen  los resultados e impactos producidos por éstas en el avance de la igualdad real.  


La integración del principio de igualdad de trato y de oportunidades en las políticas generales implica al menos dos tipos de cambio en el modelo de gestión de las mismas: el primero sobre las “formas de hacer”  y actuaciones de la actividad administrativa - cambio  procedimental - poniendo en el corazón de las políticas  la diferente situación y posición social de mujeres y hombres, con el objeto de satisfacer de forma equitativa las necesidades de ambos sexos.  El segundo dirigido a revisar las estructuras y formas de organización de la administración pública, para erradicar, desde su base, los elementos estructurales que hacen que se mantengan las desigualdades sociales entre ambos sexos – cambio estructural -.  

La transversalidad o mainstreaming de género, ha sido definida por como "la organización (la reorganización), la mejora, el desarrollo y la evaluación de los procesos políticos, de modo que la perspectiva de la igualdad de género se incorpore en todas las políticas, a todos los niveles y en todas las estapas, por los actores normalmente involucrados en la adopción de medidas políticas" (Consejo de Europa 1999), y constituye una de las prioridades de como la estrategia más eficaz para construir una sociedad igualitaria entre las mujeres y los hombres de Europa.  

A nivel estatal, 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres establece el marco general de intervención de todos los poderes públicos con relación a la promoción de la igualdad entre mujeres y hombres y define en su Artículo 15 que la transversalidad del Principio de Igualdad de Trato y Oportunidades entre mujeres y hombres informará, con carácter general, la actuación de todos los Poderes Públicos. Las Administraciones Públicas lo integrarán, de forma activa, en la adopción y ejecución de sus disposiciones normativas, en la definición y presupuestación de políticas públicas en todos los ámbitos y en el desarrollo del conjunto de todas sus actividades. 

En este contexto, les corresponde a los organismos de igualdad- al INAFI- , el impulso, promoción y coordinación de la estrategia de transversalidad, asesorando al conjunto de centros de gestión que componen para la integración de la igualdad de género en sus respectivos ámbitos de competencia. Esto significa que todos los organismos gubernamentales han de convertirse en elementos activos y asumir su responsabilidad de trabajar fomentando la igualdad entre mujeres y hombres desde sus respectivas áreas de actuación.

jueves, 30 de julio de 2015

COEDUCACION INTERCULTURAL Y DIVERSA

Si coeducar es “educar para la igualdad” desde la diferencia, ¿por qué al principio de igualdad entre sexos no sumarle sistemáticamente la perspectiva intercultural y la diversidad afectivo sexual?
María Antonia Moreno Llaneza en “Queremos Coeducar“ define coeducar como “educar a chicas y chicos al margen del género femenino o masculino, es decir, educarles partiendo del hecho de su diferencia de sexo, pero sin tener en cuenta los roles que se les exige cumplir desde una sociedad sexista, por ser de uno u otro sexo.” Si vamos dos pasos más adelante y añadimos a la coeduación, en primer lugar, la interculturalidad y, en segundo, la diversidad afectivo-sexual, estaremos además educando a las chicas y chicos de forma que sean personas abiertas a todo tipo de identidades y que respeten la diversidad en todas sus formas.
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Fotograma de TOMBOY, una delicada e intensa película sobre la violencia de las definiciones de género, desde el punto de vista de las niñas y los niños.
Se trata de partir de la diferencia, pero además de cuestionando el sexismo androcentista, cuestionando el etnocentrismo occidental y el heteronormativismo; aspirando así a enseñar un pasado y un presente donde se manifieste la aportación de todas las culturas y, dentro de éstas la aportación de todas las personas, sea cual sea su género e identidad.

Breve Diccionario de conceptos y estímulos para la Igualdad y Diversidad

Cultura: Es el conjunto de todas las formas, modelos o patrones a través de los cuales una sociedad regula el comportamiento de las personas que la componen. Incluye costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias.
Identidad: Conjunto de elementos que hacen que una persona no sea idéntica a ninguna otra persona. Una infinidad de elementos en continuo movimiento.
Androcentrismo: Enfoque de estudio, análisis o investigación únicamente desde la perspectiva masculina, tomando a los varones como centro de la sociedad, la ciencia, la tecnología, el deporte, etc.
Etnocentrismo: Actitud o punto de vista por el que se analiza el mundo de acuerdo con los parámetros de la cultura propia. En el caso de la cultura occidental, es la actitud por la cual se toma Occidente como el centro del mundo y se  considera que lo únicamente civilizado es lo occidental.
Patriarcado: Toma de poder histórica por parte de los hombres sobre las mujeres: sometimiento de las mujeres, represión sexual femenina. Es una organización social, política y económica basada en la discriminación histórica que han sufrido las mujeres respecto a los varones.
Discriminación: Acto de diferenciar o dar trato diferente cuando no existen diferencias importantes entre las personas o las situaciones, así como dar trato idéntico a situaciones que en realidad son diferentes.
Sexismo: Discriminación de personas de un sexo por considerarlo inferior al otro. Siendo el machismo la subordinación de la mujer, asumiendo su inferioridad frente al hombre.
Sexo: Carácter de los seres orgánicos por el cual pueden ser machos o o hembras.
Género: Construcción cultural según la cual se asigna a las personas determinados roles, ocupaciones o valores por haber nacido mujeres o varones. Se habla de género femenino y masculino. Los roles de género son los comportamientos concretos que se atribuyen a mujeres o a varones y que llegan a considerarse como naturales, como propios de los sexos, incluso llega a pensarse que vienen determinados genéticamente.
Feminismo: Movimiento social y político que se inicia formalmente a finales del S.XVIII y que supone la toma de conciencia de las mujeres, como grupo o colectivo humano, de la opresión de que han sido y son objeto, y que las mueve a la acción para conseguir la igualdad de oportunidades entre los sexos.
Multiculturalismo: La coexistencia de diferentes culturas (étnicas, religiosas, etc.) en el seno de un mismo conjunto (un país, por ejemplo).
Xenofobia: Prejuicio con recelo, odio, fobia y rechazo contra las personas extranjeras o, en general, a todo lo que viene de fuera de nuestro país o de nuestro entorno.
Racismo: Forma de discriminación de las personas recurriendo a motivos raciales,  tono de piel u otras características físicas, de tal modo que unas se consideran superiores a otras.
Islamofobia: Actitud hostil o de rechazo hacia el Islam, que se concreta en actos ofensivos y sentimientos negativos hacia las personas musulmanas en general y la ciudadanía de origen árabe o magrebí en particular.
Antisemitismo: Actitud hostil o de rechazo hacia el Judaísmo, que se concreta en actos ofensivos y sentimientos negativos hacia las personas judías.
Asimilicionismo: Propuesta de uniformidad cultural en la cual los grupos minoritarios deben adoptar la lengua, valores, normas, señas de identidad, etc., de la cultura dominante. Se busca una identificación total con la sociedad receptora,  tendiendo a rechazar todos los rasgos de la cultura de origen para poder imitar los rasgos de la nueva cultura.
Inteculturalidad: Se refiere a la interacción entre culturas, de una forma respetuosa, donde se concibe que ningún grupo cultural está por encima del otro, favoreciendo en todo momento la integración y convivencia entre culturas.
Integración Positiva: Cuando hay identificación y relación con la cultura de origen, y al tiempo hay vinculación con la cultura de destino. Y viceversa.
Comunicación Intercultural: Disciplina que trata la interacción entre personas con distintos referentes culturales, llegando a que dicha interacción se dé sin malentendidos. Abarca campos como la psicolingüística, sociología, etnología, psicología y retórica.
Comunidad Arco Iris: LGTBQIHA* 
Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales, Queers, Intersexuales, 
Heterosexuales, Asexuales, * = Apertura a cada nueva diversidad
Conjunto de personas que comparten en base a la integración, el reconocimiento, la visibilidad, la aceptación, la acogida y la valoración de cada específica diversidad relacionada con la identidad sexual, erótica, afectiva y amorosa.
Identidad sexual, erótica, afectiva y amorosa: Es uno de los diferentes elementos de la identidad de cada persona. Involucra todos los instintos, sentimientos, pasiones y acciones a nivel afectivo-sexual. Está compuesta por ocho componentes interdependientes y, al mismo tiempo, interconectados entre ellos:cuerpo, sexo biológico, identidad de género, expresión de género, rol de género, orientación, prácticas y emociones.
LGTBQIA*-Fobia: Es el rechazo al colectivo no heterosexual. Suele basarse en prejuicios de carácter sexista y proyectarse socialmente mediante la discriminación y el no reconocimiento de sus derechos.
Niñxs

FEMEN,FEMINISMO Y DERECHOS HUMANOS DESDE LA TECLA DE HOUDA LOUASSINI

Artículo de Houda Louassini, hispanista, traductora y periodista marroquí, y desde hoy colaboradora de Orbita Diversa.
El movimiento FEMEN desarrolla una acción respetable y tiene sus propias reivindicaciones. Se trata de una acción que ha nacido en Ucrania con sus especificidades como respuesta a una opresión política y una situación vejatoria hacia la mujer, sobre todo por el silencio que rodea su utilización como mercancía sexual por parte del crimen organizado. Sin embargo, en mi opinión, la estética escogida por FEMEN, maquilladas con sus melenas sueltas, diademas de flores y senos turgentes, corresponde más bien a las fantasías masculinas del imaginario patriarcal, es la misma imagen de objeto sexual que se impone a la mujer en Occidente. Por ello, FEMEN en los países musulmanes sólo puede tener un efecto contraproducente, porque si ni siquiera escuchan a las mujeres cuando van  vestidas, ¿cómo las van a escuchar cuando van con las tetas al aire? En unas sociedades reprimidas como las musulmanas, el hombre sería incapaz de concentrarse sobre lo que dicen las FEMEN aunque pusiera todo su empeño y buena fe en ello; no hay que exigirle lo imposible, es una acción baldía.
Mercado- Barbie musulmana
“Mochilas marrakechís”, por Ofeliaeol, Marruecos 2014
He leído algunos comentarios de los jóvenes árabes en las redes sociales sobre el fenómeno FEMEN en Túnez y Marruecos, a parte de alguna que otra excepción, la mayoría eran insultos y opiniones desfavorables, los menos agresivos, las tomaban a broma mofándose de ellas y un graciosillo hasta ponía “¿Pero dónde están los senos?” refiriéndose a la delgadez de una activista FEMEN francesa. El conjunto de las reflexiones hacía referencia a los cuerpos de esas damas, “que la que es gorda, la que es fea y que estaría mejor con una burka…, etc.” Si los hombres musulmanes ya de por sí están obsesionados con el cuerpo de la mujer, no necesitan más alicientes. Mientras que las mujeres alegaban en sus comentarios la lejanía de tal acción a la lucha de la mujer árabe y de su nocividad en vez de utilidad. Hay acciones que no son transportables a otras sociedades, porque hay que tener en cuenta los particularismos cuando se quiere llevar una lucha eficaz, la propia tunecina Amina, terminó por entenderlo así y abandonó el movimiento. Hay que reconocer que hay movimientos que no son transportables a la sociedad musulmana, como el caso de FEMEN, debido a la lejanía de su acción con respeto a la lucha de la mujer árabe.
Amina Tyler - Tunez
Amina Tyler (7 de diciembre de 1994, Túnez), estudiante y activista por los derechos de la mujer. En 2013 protagonizó varias acciones FEMEN, siendo la primera mujer tunecina en hacerlo. En la imagen en árabe: “Mi cuerpo es mío.”
Femen roba nuestra voz, dicen musulmanas británicas.
“¡Femen roba nuestra voz!”, varias mujeres musulmanas británicas, 2013.
El Islam, tal como se aplica hoy en día en la mayoría de los países musulmanes, no es compatible con los derechos de la mujer. Los movimientos en defensa de la mujer del mundo musulmán, que parten del Islam, no se pueden inscribir en la línea del pensamiento feminista occidental. Son movimientos propios de sus sociedades y sus reivindicaciones se asientan en un registro específico a la condición de la mujer musulmana. Son imprescindibles para sacarla de su confinamiento y estado de represión debido a una interpretación abusiva y profundamente misógina del Islam. Porque, en mi opinión, Islam y feminismo no son una ecuación imposible. Algunos  movimientos posfeministas musulmanes están haciendo una profunda labor de investigación en este sentido, demostrando que el Islam es inocente de muchas lacras que se le atribuyen.
Hassa Hajajj
Fotografía de la serie “Kesh Angels” de la veterana artista Hassan Hajjaj, nacida en Marruecos en 1961 y nacionalizada británica.
A golpe de talonario, los países del Golfo nos quieren convener de que a la hora de hablar de los derechos humanos se tienen que respetar las diferencias culturales propias a las sociedades musulmanas. De ese modo, Arabia Saudí terminó por persuadir al Comité Olímpico de permitir a las atletas participar con el velo. Su vecina Qatar se vende como un país moderno, que ha entrado de pleno pie en el siglo XXI, gracias a la acción de la madre del Emir actual, la Jequesa  Mozah bint Nasser, que, a pesar de su estatus de segunda esposa, nos transmitió la imagen de una mujer moderna. El nuevo jefe del Estado qatarí, el hijo de Mozah, el Emir Tamim Al Thani, debería representar nuevos aires de renovación, pero no es el caso. Tiene dos esposas y la gran noticia en los periódicos occidentales, cuando accedió al poder, fue cuál de las dos iba a sustituir a la Jequesa Mozah en su elogiado estilo y elegancia.
LA FAMILIA REAL RECIBE AL EMIR DE QATAR EN LA ZARZUELA
La Jequesa Mozah Bint Nasser, saluda a la entonces Princesa Letizia Ortíz, durante la visita a España del emir de Qatar Hamad Bin Jalifa Al-Thani en 2011.
Qatar, que nos da lecciones a todos los países árabes con su cadena al Yazira sobre libertades, derechos humanos y democracia, es uno de los países más conservadores del mundo árabe, pero consagra una fundación y millones de petrodólares a cuidar su imagen para convencernos de su modernidad. Nadamos en pleno marasmo del absurdo. Pero, claro, ya lo dijo Quevedo: Poderoso Caballero es Don dinero. ¡El que tiene plata, su palabra suena como un chorro de oro!
No nos equivoquemos: se trata de matices culturales propios a la sociedad musulmana. Un hombre puede tener hasta cuatro esposas y el Emir actual sólo tiene dos, por lo tanto lleva medio camino hecho; el pobre se ha sacrificado y se ha privado de su cuota. Recemos a Allah todopoderoso, para que dentro de un siglo, los príncipes de Qatar se conformen con una.
Ahora bien, los derechos humanos son universales, los particularismos culturales no siempre son aplicables. No se trata de que algunos coman serpientes y otros saltamontes, dejémonos de hipocresías y de doble rasero: tolerancia cero con cualquier vejación a la dignidad de un ser humano.
Las occidentales que piensan que la lucha feminista ha caducado se equivocan: es más necesaria que nunca. He oído a mujeres con notoriedad defenderse de ser feministas en diversos medios de comunicación; probablemente ni siquiera conocen la definición de tal término, porque no dirían tal insensatez: El DiccionarioIlustrado de la Lengua define el feminismo así:  “Doctrina social que concede a la mujer igual capacidad y los mismos derechos que a los hombres.”
feminicidiosHabría que decir a las ilusas que se creen a salvo porque no han nacido en Afganistán que lo adquirido no es irreversible. Además, la evolución del mundo actual es inquietante, no hay más que echar un vistazo para ilustrar la proliferación de los fanatismos religiosos en todo el mundo y la vuelta del pensamiento fascista; China, el gigante económico, con su “diferencia cultural” a la hora de preferir a los niños y llenar  los orfanatos con las niñas indeseadas; India, que ha vivido últimamente casos espeluznantes de violaciones y asesinatos de mujeres y es el país donde más se practica el aborto selectivo eliminando a los embriones del sexo femenino y dejando sólo a los del sexo masculino en el útero de las mujeres; Nigeria y el caso tremendo del secuestro de las niñas por el grupo terrorista Boko Haram; los países del Este y sus mafias que comercializan con el cuerpo de la mujer: es decir la trata de blancas; Latinoamérica con sus sociedades machistas y los feminicidios  impunes.
El feminismo tiene una gran labor por delante. Es una lucha que se llevará junto a los hombres y no en contra de ellos. Además, los hombres no son los únicos responsables, las mujeres participan activamente y pasivamente en mantener la cultura patriarcal, como bien dijo la abogada y feminista iraní Shirín Ebadí: son victimas y culpables.
Shirín Ebadí
Shirin Ebadi (Irán, 21 de junio de 1947), abogada que milita por los DDHH y la democracia, primera iraní y primera mujer musulmana en recibir el Premio Nobel de la Paz, en 2003.
En definitiva, defiendo los derechos humanos, luego soy feminista. 

LA TALLA 38 VISTA POR UNA MUJER FEMINISTA ARABE

Tánger a la vista, toca hacer la maleta. Acción a la que sigue la pregunta: ¿qué llevas para vestir allí en Marruecos? Respuesta: mi ropa. Con que sea de mi talla, tanto a mi cuerpo como a las y los marroquís, creo que les parecerá  una vestimenta extranjera correcta.
Este pequeño dialogo pre-viaje me lleva a recordar con una sonrisa la experiencia vestimentaria de la genial Fatema Mernissi, como mujer feminista árabe, en Occidente y no me resisto a compartirlo. ¡Ahí va dicha experiencia y su reflexiva visión de nuestra talla 38!
El harén de las mujeres occidentales es la talla 38
“Mientras intentaba encontrar, sin éxito, una falda de algodón en unos grandes almacenes en Estados Unidos, oí por primera vez que mis caderas no iban a caber en la talla 38. A continuación viví la desagradable experiencia de comprobar cómo el estereotipo de belleza vigente en el mundo occidental puede herir psicológicamente y humillar a una mujer. Tanto, incluso, como la actitud de la policía pagada por el Estado para imponer el uso del velo, en países con regímenes extremistas como Irán, Afganistán o Arabia Saudí.
La elegante señorita del establecimiento me  miró de arriba abajo desde detrás del mostrador y, sin hacer el menor movimiento, sentenció que no tenía faldas de mi talla: ¡Es usted demasiado grande! – dijo.
– ¿Comparada con qué? – repliqué.
– Pues con la talla 38. Lo normal es una 36 o una 38. Las tallas grandes, como la que usted necesita, puede encontrarlas en tiendas especiales.
Era la primera vez que me decían semejante estupidez respecto a mi talla.
– Y ¿se puede saber quién establece  lo que es normal y lo que no? – pregunté a la dependienta como queriendo recuperar algo de mi seguridad si ponía a prueba las reglas establecidas. – ¿Quién ha dicho que todo el mundo deba tener la talla 38? – bromeé, sin mencionar la talla 36, que es la que usa mi sobrina de doce años, delgadísima.
– La norma está presente en todas partes, querida mía. En las revistas, en los anuncios. Es imposible no verlo. Si aquí se vendiera la talla 46 ó 48, que son probablemente las que usted necesita, nos iríamos a la bancarrota. Pero ¿en qué mundo vive usted, señora? Lo siento, pero no puedo ayudarla, de verdad.
–  Pues vengo de un país donde no existen las tallas en la ropa de mujer – repliqué-. Yo misma me compro la tela, y la costurera del barrio o un artesano me hacen la falda que le pido a medida. De hecho, si quiere que le diga la verdad, no tengo ni idea de qué talla uso.
– ¿Quiere usted decir que no vigila su peso? – me preguntó con cierta incredulidad.”
Fatema Mernissi a partir de esta experiencia reflexiona sobre nuestra violencia simbólica en el último capítulo de su obra “El harén en Occidente”, uno de esos pequeños grandes libros de obligada lectura.
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“Retrato de Ana Ajmatova” de Nathan Altman.
Fatema concluye que “a diferencia del hombre musulmán, que establece su dominación por medio del uso del espacio (excluyendo a la mujer de la arena pública), el occidental manipula el tiempo y la luz. Este último afirma que la mujer es bella cuando aparenta catorce años y al dar el máximo de importancia a esa imagen de niña y fijarla en la iconografía como ideal de belleza, condena a la invisibilidad a la mujer madura”. Mernissi añade que no se ataca directamente la edad, sino que se enmascara como opción estética. “En efecto, en aquella tienda no solo me sentí repentinamente horrorosa, sino también inútil. Mientras los ayatolás consideran a la mujer según el uso que haga del velo, en Occidente son sus caderas orondas las que la señalan y marginan… El objetivo es el mismo en ambos casos.” Prosigue: “el poder del hombre occidental reside en dictar cómo debe vestirse la  mujer y qué aspecto debe tener. Es el hombre quien controla la industria de la moda, desde la cosmética hasta la ropa interior. Me di cuenta de que Occidente es la única parte del mundo donde las cuestiones de la moda femenina son un negocio dirigido por hombres. En países como Marruecos la moda es cosa de mujeres.”
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Serie “Harem” de Lalla Essaydi.
Esta es la visión acerca de la violencia simbólica occidental para una mujer árabe culta como Fatema Mernissi. Una visión que personalmente me impactó cuando la leí por primera vez, en tanto que como mujer occidental era la primera vez que sentía sobre mi cultura patriarcal la mirada crítica de una persona de origen árabe, una mirada feminista y taninflexible como nuestras miradas cotidianas al uso del velo y otras costumbres de la cultura patriarcal árabe. Fue un choque enriquecedor.  Verse a través de los ojos de “el otro” siempre lo es.
El fragmento que aquí he reproducido, resumido, su autora lo vivió y escribió hace más de una década, sin embargo no parece tan lejano. Por el contrario, resulta muy actual tanto en las cuestiones que aborda acerca del control sobre la mujer en occidente como aquellas relativas al mundo árabe. lalla-essaydi-3Cierto que, a distintos ritmos, se están produciendo avances positivos en ambos hemisferios, pero es un hecho que son lentos y que situaciones como las que vivió la escritora marroquí en aquella tienda estadounidense a finales de los 90, actualmente siguen presentes en nuestro día a día femenino.
Una de las últimas exclamaciones de Fatema Mernissi en este pasaje es: “¡Qué espanto si a los fundamentalistas les diera por imponer no solo el velo, sino también la talla 38!” Añado: ¡qué espanto si a los gurús de la moda occidental les diera por enmascarar de opción estética no solo la talla 38, sino también el velo! Doble e igual espanto si como mujeres de una cultura u otra, cualquiera de ellas no son nuestra real, consciente y libre elección.
Fatema MernissiFatema Mernissi, nacida en Fez en 1940, estudió Ciencias Políticas y fue becada por la Sorbona para un doctorado en la universidad de Brandeis, Estados Unidos. Historiadora, ensayista, doctora en sociología y profesora en la Universidad Mohamed V de Rabat. También ha sido asesora de varios organismos como la UNESCO o la BIT. Es una de las intelectuales marroquíes más conocidas en Europa, destacando por su defensa de los derechos de la mujer y por ser una autoridad mundial en estudios de El Corán, así como por el estudio del impacto de las nuevas tecnologías en el mundo islámico.
Mernissi defiende un concepto humanista donde las mujeres tienen que asumir su papel luchando con la palabra, el arma principal para lograr la igualdad, y un enfoque por la lucha por los derechos humanos y la revolución a través de la mejora de las habilidades de comunicación.
En 2003 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, junto a Susan Sontag.

SI UNA MUJER TIENE PELOS EN LAS PIERNAS, ES UN HOMBRE



Muchos anuncios de productos depilatorios apuntan, de modo más a menos sutil, que si no te quitas el vello corporal, eres un adefesio. La nueva campaña de Veet“No te arriegues a machorrificarte” va un paso más allá. Esta nueva campaña se compone de una serie de anuncios en los que se muestran a mujeres que se trasforman en un hombre porque “se depilaron ayer”. Nótese que no se trasforman en cualquier hombre. Las mujeres iniciales tienen un aspecto cuidado y limpio y son atractivas. El hombre en el que se convierten al no depilarse no corresponde al equivalente, ni tampoco al hombre que verías en cualquier otra publicidad. El mensaje es claro: te conviertes no sólo en un hombre, sino en uno desagradable.
Tu amante mostrará repulsión, la mujer que te hace la manicura (inmigrante, por supuesto) quedará sobrecogida y los taxistas te negaran la carrera, aun pagando, si osas pasar 11 horas completas sin depilarte. Tras el “No te arriegues a machorrificarte” Veet nos indica la importancia de su producto: “Siéntete mujer las 24 horas del día”.

A pesar de que tanto hombres como mujeres tienen vello corporal, la campaña refuerza los estándares de belleza que dictaminan que el vello corporal sólo es algo aceptable en los hombres.
Una mujer con vello corporal sufrirá humillación y escarnio público, se convertirá en una paria social y perderá lo más importante en la vida de cualquier mujer: su sex-appeal. Su pareja sexual quedará horrorizado cuando se despierte por la mañana: nada peor que encontrarse con que su pareja no sólo no está buenorra, sino que además se ha convertido en otro hombre… y está metido en su cama!!! (nótese el tufillo homófobo adicional).
El último anuncio de la serie muestra a una mujer en una ambulancia trás sufrir un accidente. Cuando la médica le corta la ropa recibe una desagradable sorpresa al descubrirle las piernas. La accidentada, suficientemente humillada, suplica que no siga subiendo con la tijera “Por favor, ¡las bragas no!”. No sabemos si su terror se debe a que tampoco se ha depilado el arbusto o a que, a pesar de haberse convertido en un hombre, sigue llevando ropa interior femenina (tufillo again…) O quizás es que no siguió los sabios consejos de su madre advirtiendo “Ponte siempre ropa interior decente no vaya a ser que tengas un accidente”.
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En definitiva, Veet nos regala un nuevo ejemplo de sexismo, homofobia y prejuicios varios en los medios. La valía de la mujer, su aspecto físico, y el rasero por el que se mide, el juicio ajeno. Veet, muchas gracias, pero no, gracias.