sábado, 25 de julio de 2015

IGUALDAD ENTRE MUJERES Y HOMBRES EN EL DERECHO INTERNACIONAL

IGUALDAD ENTRE MUJERES Y HOMBRES EN EL DERECHO INTERNACIONAL.
CARTA DE LAS NACIONES UNIDAS, FIRMADA EN SAN FRANCISCO EL 26 DE JUNIO DE 1945.
PREÁMBULO
“Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres.
Art. 1. Los propósitos de las Naciones Unidas son:
3. Realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el desarrollo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, SIN HACER DISTINCIÓN POR MOTIVOS DE RAZA, SEXO O RELIGIÓN.
Art. 8 La Organización no establecerá restricciones en cuanto a la elegibilidad de hombres y mujeres para participar en condiciones de igualdad y en cualquier carácter en las funciones de sus órganos principales y subsidiarios.
Art. 55.c “El respeto universal a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión y la efectividad de tales derechos y libertades”
DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS, 10 DE DICIEMBRE DE 1948
(Adoptada y proclamada por la Resolución de la Asamblea General 217 A(III) )
Art. 1. “Todos los seres humanos nacen libres iguales en dignidad y derechos, y dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”
Art. 2. “Toda persona tienen todos los derecho y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
Además no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía”
Art. 3. “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”
Art. 7. “Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación”
Art. 16. “Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia; y disfrutarán de iguales derechos, en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse matrimonio.
La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.”
Art. 23. “Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
Toda persona tienen derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual”
Art. 28. “Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.”
PACTO INTERNACIONAL DE DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS, DE 16 DE DICIEMBRE DE 1966.
(Adoptado y abierto a la firma, ratificación y adhesión por la Asamblea General en su Resolución 2200 A (XXI), de 16 de diciembre de 1966 y entrada en vigor el 23 de marzo de 1976, de conformidad con el art. 49)
Art. 3 establece como compromiso de los Estados parte “garantizar a hombre y mujeres la igualdad en el goce de todos los derechos civiles y políticos” en él enunciados.
Art. 26. “Todas las personas son iguales ante la Ley  y tienen derecho sin discriminación a igual protección de la Ley. A este respecto, la ley prohibirá toda discriminación y garantizará a todas las personas protección igual y efectiva contra cualquier discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social”
PACTO INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS ECONÓMICOS, SOCIALES Y CULTURALES, 16 DE DICIEMBRE DE 1966
(Adoptado y abierto a la firma, ratificación y adhesión por la Asamblea General en su Resolución 2200 A (XXI) de 16 de diciembre de 1966, y con entrada en vigor el 3 de enero de 1976, de conformidad con el art. 27)
Art. 2. “Los Estados partes en el presente Pacto se comprometen a garantizar el ejercicio de los derechos que en él se enuncian sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social […]”

Art.3 “Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a asegurar a los hombres y a las mujeres igual título a gozar de todos los derechos económicos, sociales y culturales enunciados en el presente Pacto”
Art. 7. “El derecho de toda persona al goce de condiciones de trabajo, equitativas y satisfactorias, que le aseguren en especial:… Un salario equitativo e igual por trabajo de igual valor, sin distinciones de ninguna especie, en particular debe asegurarse a las mujeres condiciones de trabajo no inferiores a las de los hombres, con salario igual por trabajo igual… Igual oportunidad para todos de ser promovidos, dentro de su trabajo, a la categoría superior que les corresponda, sin más consideraciones que los factores de tiempo de servicio y capacidad.
Art. 10.2 “Se debe conceder especial protección a las madres durante un período de tiempo razonable antes y después del parto. Durante dicho período, a las madres que trabajen se les debe conceder licencia con remuneración o con prestaciones adecuadas de Seguridad Social.”
DECLARACIÓN SOBRE LA ELIMINACIÓN DE LA DISCRIMINACIÓN CONTRA LA MUJER DE 7 DE NOVIEMBRE DE 1967, QUE SE COMPLETA CON LA CONVENCIÓN SOBRE LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN CONTRA LA MUJER, DE 18 DE DICIEMBRE DE 1979
La Declaración sobre la eliminación de la discriminación contra la mujer expone como principio rector en su Art. 1. Que  “la discriminación contra la mujer, por cuanto niega o limita su igualdad de derechos con el hombre es fundamentalmente injusta y constituye una ofensa a la dignidad humana.
Art. 11.1. “El principio de la igualdad de derechos del hombre y la mujer exige que todos los Estados lo apliquen en conformidad con los principios de la carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos del  Hombre”
En la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer en su artículo 1 define esta discriminación como “Toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera”
El art. 2 establece un catálogo de medidas de eliminación de la discriminación contra la mujer. Para ello, los Estados Miembros se comprometen a seguir una “política encaminada a eliminar la discriminación contra la mujer y, con tal objeto  se comprometen a:
a)                 Consagrar, si aún no lo han hecho, en sus constituciones nacionales y en cualquier otra legislación apropiada el principio de la igualdad del hombre y de la mujer y asegurar por ley u otros medios apropiados la realización práctica de este principio.
b)                 Adoptar medidas adecuadas, legislativas y de otro carácter, con las sanciones correspondientes, que prohíban toda discriminación contra la mujer.
c)                  Establecer la protección jurídica de los derechos de la mujer sobre una base de igualdad con los del hombre y garantizar, por conducto de los tribunales nacionales competentes y de otras instituciones públicas, la protección efectiva de la mujer contra todo acto de discriminación.
d)                 Abstenerse de incurrir en todo acto o práctica de discriminación contra la mujer y velar porque las autoridades e instituciones públicas actúen de conformidad con esta obligación.
e)                 Tomar todas las medidas adecuadas, incluso de carácter legislativo, para modificar o derogar leyes, reglamentos, usos y prácticas que constituyan discriminación contra la mujer.
f)                   Adoptar todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer practicada por cualesquiera personas, organizaciones o empresas.
g)                 Derogar todas las disposiciones penales nacionales que constituyan discriminación contra la mujer.
En su artículo 5 Establece las líneas de políticas contra la discriminación :
“Los Estados parte tomarán todas las medidas apropiadas para:
a)                 Modificar los patrones socioculturales de conducta de hombres y mujeres con miras a alcanzar la eliminación de los prejuicios y las prácticas consuetudinarias y de cualquier otra índole que estén basados en la idea de la inferioridad o superioridad de cualquier de los sexos en funciones estereotipadas de hombres y mujeres.
b)                 Garantizar que la educación familiar incluya una comprensión adecuada de la maternidad como función social y el reconocimiento de la responsabilidad común de hombres y mujeres en cuanto a la educación y al desarrollo de sus hijos/as, en la inteligencia de que el interés de los hijos/as constituirá la consideración primordial en todos los casos”
CONVENIO Nº 100 DE LA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO RELATIVO A LA IGUALDAD DE REMUNERACIÓN ENTRE LA MANO DE OBRA MASCULINA Y LA MANO DE OBRA FEMENINA POR UN TRABAJO DE IGUAL VALOR.  
CONVENIO Nº 111 DE LA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO RELATIVO A LA DISCRIMINACIÓN EN MATERIA DE EMPLEO Y OCUPACIÓN.
CONVENIO Nº 156 DE LA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO SOBRE LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES Y DE TRATO ENTRE TRABAJADORES Y TRABAJADORAS: TRABAJADORES CON RESPONSABILIDADES FAMILIARES.
CONFERENCIAS MUNDIALES DE NACIONES UNIDAS SOBRE LAS MUJERES.
Naciones Unidas ha contribuido a impulsar las políticas de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres a través de la convocatoria de conferencias mundiales con el objetivo de elaborar estrategias y propuestas de actuación en todo el mundo.
Desde 1975, año Internacional de las Mujeres, han sido convocadas cuatro conferencias.
I Conferencia Mundial del Año Internacional de las Mujeres: Igualdad, desarrollo y paz, celebrada en la ciudad de México en 1975. Se establece el primer Decenio de la Mujer y se decide elaborar la Convención para la eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, que se aprueba en 1979.
II Conferencia Mundial de la Década de las Naciones Unidas para las Mujeres: Igualdad , desarrollo y paz, celebrada en Copenhague en 1980
III Conferencia Mundial para el examen y la evaluación de los logros de decenio de las Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, desarrollo y paz, celebrada en Nairobi (Kenia) en 1985. Tras la evaluación de los objetivos logrados en el transcurso del Decenio de Naciones Unidas que se evidenció que las mejoras en la situación jurídica y social solo habían alcanzado a una pequeña minoría de las mujeres, se plantearon objetivos que buscaban contar con la participación activa de las mujeres en todos los ámbitos sociales, como cuestión fundamental, para mejorar la realidad social. Esta es la primera vez que las Naciones Unidas empiezan a definir la estrategia de Mainstreaming de género.
IV Conferencia Mundial para la Mujer, celebrada en Pekín del 4 al 15 de septiembre de 1995. A partir de ésta se produjo un importante cambio en la concepción de la necesidad de utilizar el concepto de género para analizar las relaciones sociales entre mujeres y hombres en la sociedad. Se ratifican los derechos de las mujeres como derechos humanos y se concluye que la igualdad entre las mujeres y los hombres es una cuestión de interés universal, que beneficia de igual manera a las unas y a los otros. Reconociéndose que la violencia contra las mujeres es un obstáculo para lograr los objetivos de igualdad, desarrollo y paz y viola y menoscaba el disfrute de los derechos humanos y las libertades fundamentales.
DECLARACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA  LA MUJER DE 20 DE DICIEMBRE DE 1993.
“Constituye una manifestación de relaciones de poder históricamente desiguales entre el hombre y la mujer que han conducido a la dominación de la mujer y a la discriminación en su contra por parte del hombre e impedido el adelanto pleno de la mujer, y que la violencia contra la mujer es uno de los mecanismos sociales fundamentales por los que se fuerza a la mujer a una situación de subordinación respecto del  hombre”
IGUALDAD DE GÉNERO EN LA UNIÓN EUROPEA.

   DERECHO ORIGINARIO:
A través de las sucesivas evoluciones del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea, el principio de igualdad entre hombres y mujeres ha adquirido una mayor presencia en el texto del tratado CE.
La promoción de la igualdad entre hombres y mujeres queda reconocida como una de las misiones esenciales de la Comunidad (art. 2 del Tratado CE), la cual tiene la obligación de intentar eliminar las desigualdades y promover la igualdad entre hombres y mujeres en todas sus actividades (apartado 2 del artículo 3 del tratado CE)
En virtud del artículo 13 El Consejo puede adoptar las medidas necesarias para luchar contra toda discriminación basada en el sexo.
En el Tratado de Ámsterdam, en vigor desde el 1 de mayo de 1999, se prevé que “La Comunidad se fijará el objetivo de eliminar las desigualdades entre el hombre y la mujer y promover la igualdad e introduce un apartado en el artículo 141TCE, que supone la cobertura normativa para sancionar la legitimidad, ya jurisprudencialmente consagrada como “derecho desigual igualatorio” de las llamadas medidas de acción positiva y discriminación inversa.
“Con el objeto de garantizar en la práctica la plena igualdad entre hombres y mujeres en la vida laboral, el principio de igualdad de trato no impedirá a ningún Estado miembro mantener o adoptar medidas que ofrezcan ventajas concretas destinadas a facilitar al sexo menos representado el ejercicio de actividades profesionales o a evitar o compensar desventajas en sus carreras profesionales.”
  DERECHO DERIVADO

La acción de la Comunidad se ha ejercido en el terreno de la igualdad de trato en el ámbito del empleo, del trabajo, de la formación profesional y en ámbitos relacionados.
a)                 Directiva 75/117/CEE relativa al principio de igualdad de retribución entre los trabajadores de ambos sexos.
b)                 Directiva 76/207/CEE aplicación del principio de igualdad de trato entre hombres y mujeres en lo que se refiere al acceso al empleo, a la formación y a la promoción profesionales y a las condiciones de trabajo. Esta Directiva contiene una definición del acoso sexual, que se considera una forma de  discriminación basada en el sexo y ofrece un apoyo más eficaz a los trabajadores que se consideran injustamente tratados por se empleador en razón de su sexo.
c)                  Directiva 86/613/CEE aplica el principio de igualdad de trato entre hombres y mujeres a los trabajadores que ejercen una actividad por cuenta propia.

d)                 Directiva 92/85/CEE, mejora de la seguridad y la salud en el trabajo de las trabajadoras embarazadas que hayan dado a luz o estén en período de lactancia.
CONVENIO EUROPEO PARA LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS Y DE LAS LIBERTADES FUNDAMENTALES.
Art.14 “El goce de los derechos y libertades reconocidos en el presente Convenio ha de ser asegurado sin distinción alguna, especialmente por razones de sexo, raza, color, lengua, religión, opiniones políticas u otras, origen nacional o social, pertenencia a una minoría nacional, fortuna, nacimiento o cualquier otra situación […].

PROTOCOLO 12 AL CONVENIO EUROPEO PARA LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES Y DE LAS LIBERTADES FUNDAMENTALES.
Art. 1. “El goce de todos los derechos reconocidos por la ley han de ser asegurados sin discriminación alguna, en particular por razones de sexo, raza, color, lengua, religión, opiniones políticas o de otro carácter, origen nacional os social, pertenencia a una minoría nacional, fortuna, nacimiento o cualquier otra situación.
Este artículo contiene las principales disposiciones de fondo del Protocolo. Su formulación se apoya en las siguientes consideraciones generales:
El Tribunal Europeo de Derecho Humanos ha interpretado de manera constante la noción de discriminación en su jurisprudencia relativa al artículo 14 del Convenio. Esta jurisprudencia ha destacado claramente, en particular, que no todas las distinciones o diferencias de tratamiento equivalían a una discriminación. Como ha indicado el Tribunal, por ejemplo, en la sentencia relativa al asunto Adulaziz, Caales y Balkandali del Reino Unido “una distinción es discriminatoria si carece de justificación objetiva y razonable, es decir, si no se persigue un objetivo legítimo o si no existe relación razonable de proporcionalidad entre los medios empleados y el objetivo perseguido” (Sentencia de 28 de mayo de 1985 Serie A nº 94, apartado 72). El significado de la palabra “discriminación” en el artículo 1 es idéntica al que se da en el contexto del artículo 14 del Convenio. La formulación francesa de ese artículo 1 (sans discrimination aucune, sin discriminación alguna) difiere ligeramente de la del artículo 14 (sans distinction aucune, sin distinción alguna), pero no implica un significado diferente; por el contrario, se trata de una adecuación terminológica para ilustrar mejor el concepto de discriminación en el sentido del artículo 14, alineando el texto francés con el texto inglés. En la medida en que no toda distinción o diferencia de trato equivale a discriminación, y debido al carácter general del principio de no discriminación no se ha considerado necesario ni oportuno incluir una cláusula restrictiva en el presente Protocolo.”

2. Nadie podrá ser objeto de discriminación por parte de cualquier autoridad pública, basada en particular en los motivos mencionados en el apartado 1”
CARTA SOCIAL EUROPEA DE 18 DE OCTUBRE DE 1961.
Art. 8. “Las trabajadoras en caso de maternidad, y las demás trabajadoras, en los casos procedentes, tienen derecho a una protección especial en su trabajo” “Para garantizar el ejercicio efectivo del derecho… las partes se comprometen:
–                     A garantizar a las mujeres, antes y después del parto, un descanso de una duración total de doce semanas, como mínimo, sea mediante vacaciones pagadas, sea por prestaciones adecuadas de la Seguridad Social o por subsidios sufragados con fondos públicos.
–                     A considerar como ilegal que un empleador despida a una mujer durante su ausencia por permiso de maternidad o en una fecha tal que el periodo de preaviso expire durante esa ausencia.
–                     A garantizar a las madres que críen a sus hijos el tiempo libre suficiente para hacerlo
–                     A garantizar  a las madres que críen a sus hijos el tiempo libre suficiente para hacerlo.
–                     A regular el trabajo nocturno de la mujer en empleos industriales.
–                     A prohibir el empleo femenino en trabajos subterráneos de minería y, en su caso, en cualesquiera otros trabajos que no sean adecuados para la mujer por su carácter peligroso, penoso o insalubre.
PROTOCOLO ADICIONAL A LA CARTA SOCIAL EUROPEA, HECHO EN ESTRANSBURGO EL 5 DE MAYO DE 1988.
Art. 1 “Con el fin de garantizar el ejercicio efectivo el derecho a la igualdad de oportunidades y de trato en materia de empleo y de profesión, sin discriminación por razones de sexo, las Partes se comprometen a reconocer ese derecho y a tomar las medidas adecuadas para garantizar o promover su aplicación en los siguientes campos: Acceso al empleo, promoción contra el despido y reinserción profesional; orientación y formación profesionales, reciclaje y readaptación profesional; condiciones de empleo y de trabajo, incluida la remuneración; desarrollo de la carrera profesional, incluido el ascenso.
2. No se considerarán discriminatoria, según el párrafo 1 del presente artículo las disposiciones relativas a la protección de la mujer, en particular por lo que respecta al embarazo, al parto y al período postnatal
3. El párrafo 1 del presente artículo no será óbice a la adopción de medidas concretas para remediar las desigualdades de hecho.
4. Podrán excluirse del alcance del presente artículo, o de algunas de sus disposiciones, las actividades profesionales que, por su naturaleza o las condiciones de su ejercicio, no puedan encomendarse más que a personas de un sexo determinado”
TRATADO CONSTITUTIVO DE LA UNIÓN EUROPEA
Art. 2 “La Comunidad tendrá por misión promover  la igualdad entre el hombre y la mujer
Art. 3 “En todas las actividades contempladas en el presente artículo, la Comunidad se fijará el objetivo de eliminar las desigualdades entre el hombre y la mujer y promover su igualdad”
Art. 13 “Sin perjuicio de las demás disposiciones del presente Tratado y dentro de los límites de las competencias atribuidas a la Comunidad por el mismo, El Consejo, por unanimidad, a propuesta de la Comisión y previa consulta al Parlamento Europeo, podrá adoptar acciones adecuadas para luchar contra la discriminación por motivos de sexo, de origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad, u orientación sexual.”
Art. 137 “Para la consecución de los objetivos del art. 136 la Comunidad apoyará y completará la actuación de los Estados miembros en los siguientes ámbitos:
i). la igualdad entre hombres y mujeres por lo que respecta a las oportunidades en el mercado laboral y el trato en el trabajo.”
Art. 141. “Cada Estado miembro garantizará la aplicación del principio de igualdad de retribución entre trabajadores y trabajadoras para un mismo trabajo o para un trabajo de igual valor.”
“Con objeto de garantizar en la práctica la plena igualdad entre hombres y mujeres en la vida laboral, el principio de igualdad de trato no impedirá a ningún Estado miembro mantener o adoptar medidas que ofrezcan ventajas concretas destinadas a facilitar al sexo menos representado el ejercicio de actividades profesionales o a evitar o compensar desventajas en sus carreras profesionales.”
TRATADO DE LISBOA, FIRMADO EN LISBOA EL 13 DE DICIEMBRE DE 2007
PREÁMBULO.
Se añade:
“Inspirándose en la herencia cultural, religiosa y humanista de Europa, a partir de la cual se han desarrollado los valores universales de los derechos inviolables o inalienables de la persona, así como la libertad, la democracia, la igualdad y el Estado de Derecho”
Art. 1 Bis. “La Unión se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres.
Art. 2 “la Unión combatirá la exclusión social y la discriminación y fomentará la justicia y la protección sociales, la igualdad entre mujeres y hombres, la solidaridad entre las generaciones y la protección de los derechos del niño”
Art. 8 “La Unión respetará en todas sus actividades el principio de la igualdad de sus ciudadanos que se beneficiarán por igual de la atención de sus instituciones, órganos y organismos.”
Art. 63. “ El parlamento Europeo y El Consejo adoptarán , con arreglo al procedimiento legislativo ordinario, medidas en los siguientes ámbitos:
d). la lucha contra la trata de seres humanos, en particular de mujeres y niños”
ANEXO AL TRATADO DE LISBOA
“La conferencia conviene en que, en su empeño general por eliminar las desigualdades entre la mujer y el hombre, la unión tratará en sus distintas políticas de combatir la violencia doméstica en todos sus formas. Es preciso que los Estados miembros adopten todas las medidas necesarias para prevenir y castigar estos actos delictivos y para prestar apoyo y protección a las víctimas”
CARTA DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA UNIÓN EUROPEA, NIZA 7 DE DICIEMBRE DE 2000
Art. 1. “La dignidad humana es inviolable. Será respetada y protegida”
Art. 3 Toda persona tiene derecho a su integridad física y psíquica”
Prohibición de que el cuerpo humano o partes del mismo, en cuanto tales, se conviertan en objeto de lucro.”
Art. 4 Nadie podrá ser sometido a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes.
Art. 5. “Nadie podrá ser sometido a esclavitud o servidumbre.
Nadie podrá se constreñido a realizar un trabajo forzado u obligatorio
Se prohíbe la trata de seres humanos”
Art. 6 Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad.
Art. 20. “Todas las personas son iguales ante la ley”
Art. 21 “Se prohíbe toda discriminación y en particular la ejercida por motivos de sexo, raza, color, orígenes étnicos o sociales, características genéticas, lengua, religión o convicciones, opiniones políticas o de cualquier otro tipo, pertenencia a una minoría nacional, patrimonio, nacimiento, discapacidad, edad u orientación sexual”

Art. 23 “La igualdad entre mujeres y hombres deberá garantizarse en todos los ámbitos, inclusive en materia de empleo, trabajo y retribución.
El principio de igualdad no impide el mantenimiento o la adopción de medidas que supongan ventajas concretas a favor del sexo menos representado.”
Art. 33 “Se garantiza la protección de la familia en los planos jurídico, económico y social. Con el fin de poder conciliar vida familiar y vida profesional, toda persona tiene derecho a ser protegida contra cualquier despido por una causa relacionada con la maternidad, así como el derecho a un permiso pagado por  maternidad y a un permiso parental con motivo del nacimiento o la adopción de un niño.”
Art. 47. “Toda persona cuyos derechos y libertades garantizados por el Derecho de la Unión hayan sido violados tienen derecho a la tutela judicial efectiva, respetando las condiciones establecidas en el presente artículo.
Toda persona tiene derecho a que su causa sea oída, equitativa y públicamente, y dentro de un aplazo razonable por un juez independiente e imparcial, establecido previamente por la ley. Toda persona podrá hacerse aconsejar, defender y representar.
Se prestará asistencia jurídica gratuita a quienes no dispongan de recursos suficientes, siempre y cuando dicha asistencia sea necesaria para garantizar la efectividad del acceso a la justicia.”
DIRECTIVA 2000/78/CE DEL CONSEJO DE 27 DE NOVIEMBRE RELATIVA AL ESTABLECIMIETNO DE UN MARCO GENERAL PARA LA IGUALDAD DE TRATO EN EL EMPLEO Y LA OCUPACIÓN
DIRECTIVA DEL CONSEJO 2004/113/CE DE 13 DE DICIEMBRE DE 2004, POR LA QUE SE APLICA EL PRINCIPIO DE IGUALDAD DE TRATO ENTGRE HOMBRES Y MUJERES AL ACCESO A BIENES Y SERVICIOS  Y SU SUMINISTRO
DIRECTIVA 2006/54/CE DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO, DE 5 DE JULIO DE 2006, RELATIVA A LA APLICACIÓN DEL PRINCIPIO DE IGUALDAD DE OPOTUNIDADES E IGUALDAD DE TRATO ENTRE HOMBRES Y MUJERES EN ASUNTOS DE EMPLEO Y OCUPACIÓN.
DECLARACIÓN DE LA COMISIÓN, DE 16 DE JUNIO DE 2008, RELATIVA A LA CREACIÓN DE UN COMITÉ CONSULTIVO PARA LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES ENTRE HOMBRES Y MUJERES (2008/590/CE)
REGLAMENTO CE Nº 1922/2006 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO DE 20 DE DICIEMBRE DE 2006 POR EL QUE ESE CREA UN INSTITUTO EUROPEO DE LA IGUALDAD DE GÉNERO.
RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO SOBRE TOLERANCIA CERO ANTE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES DE 16 DE SEPTIEMBRE DE 1997.
Vincula la violencia de género al “desequilibrio en las relaciones de poder entre los sexos en los ámbitos social, económico, religioso o político.








VIOLENCIA DE GENERO: DENUNCIAR SIEMPRE.


Por la persistencia de algunos mitos, muchos ven la agresión sexista como algo "privado" que debe tratarse en el ámbito familiar. De lo individual a lo público, por qué es clave actuar rápido para cortar el ciclo de violencia.
El concepto "violencia de género" se refiere a "todo acto de violencia sexista que tiene como resultado posible o real un daño de naturaleza física, sexual o psicológica, incluyendo las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de libertad para las mujeres, ya se produzca en la vida pública o en la privada".
La violencia sexista ejercida por el varón agresor contra una mujer es un círculo que comienza con sutiles formas de manifestación y es importante estar alerta para detectar estas señales indicadoras de una relación violenta. Los celos, el control y el aislamiento son el comienzo de un ciclo de violencia. En el siguiente ciclo vendrán el primer empujón y el primer golpe. Luego llegarán el pedido de perdón y la promesa de que nunca más se repetirá. Pero este ciclo volverá a comenzar cada vez con más violencia.
Es fundamental que las mujeres que están viviendo una relación de violencia se acerquen a profesionales para que se fortalezcan y comprendan que ese círculo no es generado por ellas y que el objetivo del varón agresor es controlar y dominar, razón por la cual siempre tendrá la excusa o el argumento para violentar. Y tener presente que "si te controla, te grita, te descalifica, eso no es amor, es violencia".
Existen diferentes tipos de violencia contra las mujeres: psicológica, física, sexual, simbólica, económica y patrimonial. Estas modalidades contemplan desde lo intrafamiliar hasta lo institucional, es decir, todos los ámbitos en los que se desarrolle la violencia.
El denominador común de las mujeres en situaciones de violencia de género es encontrarse con una baja autoestima, un alto nivel de confusión, desvalorización, dependencia y aislamiento. Es fundamental fortalecerlas y orientarlas para que puedan utilizar los recursos que tienen.
Para ayudar a una mujer que esté atravesando esta situación, en primer lugar tendremos que escucharla y orientarla para que pueda acudir a alguna institución que cuente con un equipo interdisciplinario y que evalúe la situación de riesgo en la cual se encuentra.
Es importante comprender que cuando están en peligro la libertad y la seguridad de una persona –en este caso, de una mujer que es maltratada– esta situación pasa a ser un delito. Por lo tanto deja de ser algo privado, porque ningún delito es privado. Los delitos se condenan y en este caso es imprescindible la condena social.

Si escuchamos una fuerte pelea en una casa vecina y nos damos cuenta de que hay una mujer que está siendo maltratada y optamos por "no meternos" con la excusa de que esa mujer es una desconocida, ¿que sentiríamos si la mujer maltratada fuera un afecto nuestro y alguien que escuchara la pelea subiera el volumen del televisor para no oír sus gritos?
Mirando para otro lado somos cómplices de la situación.
Llamar a una puerta para interrumpir una agresión muchas veces salva una vida, porque al hacerlo estamos impidiendo que el círculo de violencia continúe.
Se debe llamar a la policía si en la situación de violencia, desde lo que escuchamos, tenemos indicios de que la mujer corre peligro.
La violencia no es un destino para ninguna persona; de un vínculo de violencia se puede salir si pedimos ayuda y acudimos a los lugares donde nos pueden orientar y ayudar. Una vida libre de violencia es un derecho.
Los mitos sobre la violencia en la pareja están instalados en la sociedad y sostienen una cultura que justifica la agresión y culpabiliza a la mujer que es maltratada. Es importante reconocerlos.
• "Si una mujer se queda con la pareja aunque la maltrate es porque le gusta, porque si no se separaría". De hecho, la mayoría abandona la relación. Si no toman la decisión es por el nivel de confusión, dependencia emocional y aislamiento al que son sometidas.
• "Los hombres les pegan a sus parejas porque son alcohólicos o drogadictos". Las agresiones nunca son causadas por las drogas y el alcohol. Sólo algunos agreden si han consumido. La realidad indica que el consumo aumenta la intensidad o peligrosidad de las agresiones pero no las provocan.
• "Los hombres que maltratan a su pareja están locos o enfermos". La persona que padece un trastorno mental no tiene conciencia de sus actos, actúa sin control siguiendo sus impulsos. El hombre violento sí tiene conciencia de sus actos. Decide ejercer la violencia y a quién dirigirla. Casi la totalidad de los hombres que agreden no están enfermos ni "locos", son simplemente criminales.
• "Un hombre no maltrata porque sí, ella se lo buscó. Seguramente algo habrá hecho". Nada justifica una agresión. La conducta del agresor suele ser imprevisible e independiente de la conducta de su pareja.
• Aunque una mujer sea maltratada por la pareja, "hay que quedarse por los chicos". Ser testigos de agresiones tiene consecuencias graves sobre el bienestar emocional y la personalidad de las niñas y de los niños. Sostener este vínculo familiar es generar una escuela permanente de violencia.

• "Él le pega a la pareja porque a veces no se puede controlar". La agresión es una elección y tiene como objetivo el sometimiento y la dominación de la mujer.
• "La violencia hacia la mujer en la pareja sólo se da en familias sin educación o humildes". La violencia de género es un hecho que afecta a las mujeres, sin distinción de nivel sociocultural, educativo o económico.
• "Le pega a la pareja porque de chico le pegaban. No lo hace de malo". La relación no es la de causa-efecto, no todos los hombres que maltratan a sus parejas han sido testigos de violencia o han sido también maltratados. Hay hombres que han sido maltratados en su niñez y en la adultez eligen no repetir la historia de violencia en sus vínculos afectivos.
• "Las peleas en una pareja son cosas privadas, no hay que meterse". No es un asunto privado ya que es un delito contra la libertad y la seguridad de las personas. Mirar para otro lado nos hace responsables de que "el secreto" siga protegiendo al varón violento y aumente la soledad de la mujer que es maltratada.



LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER ACTUAL, ANALISIS Y PROPUESTAS DE PREVENCION.


PALABRAS CLAVES: Perfil del Agresor, Perfil de la víctima, Tipos de violencia, Creencias, Actitudes y Estereotipos, Construcción del Género, Prevención.
RESUMEN.
La violencia contra la mujer constituye en España un problema social importante y los datos actuales nos indican que las medidas adoptadas por el sistema jurídico son insuficientes. Desde diferentes ámbitos se ha intentado abordar dicho fenómeno, considerando que son diversos los tipos de factores que contribuyen a la emergencia de este hecho. En ocasiones, se tiende a justificar la violencia contra la mujer apelando a posibles desequilibrios mentales del agresor; sin embargo, creemos que existen, junto con los factores psicológicos de la víctima y del agresor, otro tipo de factores de carácter social, que influyen significativamente en las acciones violentas. Desde esta perspectiva intentamos abordar dicha cuestión; por eso, el objetivo de este trabajo consiste en reflexionar sobre las causas que inciden en la violencia contra la mujer, llevando a cabo un recorrido que analice el perfil del agresor y de la víctima, y proponiendo estrategias preventivas sociales y psicológicas respectivamente. La aplicación de acciones punitivas hacia los agresores no reduce el número de conductas violentas contra la mujer; por esta razón, se plantea como posible alternativa cambiar los factores que construyen los estereotipos de género y modelos sociales actuales.
INTRODUCCIÓN.
Hasta finales del decenio de 1980 la violencia contra la mujer no fue un tema prioritario. Los estudios realizados indican que se trata de una problemática social que trasciende aspectos económicos, sociales, psicológicos y culturales. Algunos modelos aseguran que el ser humano es agresivo por naturaleza, pero cuando abordamos el concepto de violencia no debemos omitir la carga social y cultural que influye y actúa en el potencial de la agresión. Por esta razón, la socialización y los constructos emergentes de ésta adquieren un papel relevante en dicha cuestión. Siempre que aludimos a la violencia contra la mujer nos referimos a la violencia física, sexual y psicológica que se produce en la familia, en la comunidad en que vivimos y a todo tipo de violencia tolerada por el Estado.
TIPOS DE VIOLENCIA.
Los tipos de violencia que podemos encontrarnos son: malos tratos emocionales, malos tratos sociales, malos tratos ambientales, malos tratos económicos, violencia física, violencia sexual y violencia psicológica. Este último tipo de violencia es la más frecuente, pero al mismo tiempo la más invisible, y por esta razón, profundizaremos en un estudio más detallado de la misma. La violencia psicológica siempre tiene un componente intencional, pues el objetivo es herir a otra persona. Se trata de un maltrato sutil y complejo de descubrir porque el agresor la niega y no deja huellas.
LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER EN LA SOCIEDAD ACTUAL: ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE PREVENCIÓN.
Este clase de violencia tiene los siguientes componentes: control o ejercicio de dominio; aislamiento de la familia, de los amigos y del entorno social para que la mujer sólo se centre en él y no sea independiente; celos patológicos; acoso mediante la repetición de un mensaje para que la mujer acabe saturando su juicio y su capacidad crítica; denigración al atacar el entorno de la mujer; humillaciones que la ridiculizan y atentan contra su dignidad; actos de intimidación que suceden cuando se ejerce la violencia sobre los objetos propios de la víctima con la intención de suscitar el miedo, indiferencia ante las demandas afectivas al no mostrar interés por las necesidades de ella y todo tipo de amenazas siempre relacionadas con las personas cercanas.
MODELOS PSICOLÓGICOS DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.
Entre los modelos teóricos que han intentado explicar la violencia contra las mujeres destacamos los siguientes:
· MODELO CONDUCTUAL: entiende que tanto la conducta normal como anormal es aprendida, de manera que los factores heredados son secundarios. Desde este modelo la víctima, percibida como una persona desequilibrada, es la responsable de originar problemas. El agresor, en consecuencia, establece una relación de desequilibrio de poder acompañada de abusos, y las mujeres ante la violencia van creándose una nueva identidad. Cuando la mujer es maltratada, el agresor recurre a un chantaje emocional; se trata de una situación a la que la mujer le cuesta ceder cada vez más. El hombre violento posee una baja autoestima y por eso, busca una mujer sobre la que ejercer el control, sometiéndola al aislamiento. Al mismo tiempo, la mujer cree que tiene todo bajo control, sin comprender cualquier conducta violenta procedente del hombre; y como pretende mantener vivo el matrimonio es incapaz de actuar ante la violencia (indefensión aprendida) e intenta justificar la conducta del hombre violento, evidenciando una vulnerabilidad extrema.
· MODELO COGNITIVO: las cogniciones son formas de expresión verbal como imágenes basadas en actitudes o supuestos desarrollados desde experiencias tempranas. Desde este modelo, los esquemas adquieren una mayor relevancia, además se basan en experiencias y son modos de poder conocer el mundo, si bien en ocasiones los esquemas pueden conducirnos a errores y a modos equívocos de interpretar la realidad. Asimismo, cuando hay violencia familiar, los hombres violentos se caracterizan por sus distorsiones cognitivas minimizando o maximizando un suceso, personalizando, generalizando, aplicando pensamientos dicotómicos o extremos y realizando abstracciones selectivas e inferencias arbitrariamente.
· MODELO PSICODINAMICO: concibe al hombre dominado por fuerzas instintivas, enfatizando sus logros como lo más importante. Estos hombres son incapaces de expresar sentimientos, de hablar de sí mismos y de asumir la responsabilidad, presentándose como víctimas, desviando la conversación, culpando a la pareja y presentando la mayoría un antecedente de abuso o abandono.

· MODELO INTERRACIONAL COMUNICACIONAL: se centra en cambiar patrones de interacción interpersonal. La familia se entiende como un sistema en transformación que se adapta a las exigencias sociales. En este sentido, es de destacar la presencia de diferentes fases en la evolución de una familia, entre las que se encuentra el modelo de familia patriarcal, caracterizado porque el hombre busca el poder y la autoridad, y la mujer se dedica a la crianza y a sus obligaciones maternales. Cuando este modelo patriarcal se consolida, resulta fácil encontrar comportamientos de maltrato emocional y aislamiento social del hombre hacía la mujer.
· MODELO INTERACTIVO DE LA VIOLENCIA: aborda como factores implicados en la violencia la vulnerabilidad de la familia, el estrés situacional, los recursos individuales (económicos, educativos, psicológicos, etc.), familiares (cohesión, comunicación y adaptabilidad), sociales (nivel de aislamiento) y el contexto sociocultural (valores y normas).
· MODELO DE LOS MECANISMOS PSICOLOGICOS DE LA VIOLENCIA EN EL HOGAR: desde esta aproximación, la conducta violenta guarda una estrecha relación con actitudes de hostilidad, con el estado emocional de ira, con los trastornos de personalidad, con la presencia de factores precipitantes como son el consumo de sustancias, con la percepción de vulnerabilidad de la víctima y con el refuerzo de conductas violentas previas.
PERFIL DE LA MUJER MALTRATADA.
La mujer maltratada presenta un perfil muy concreto; la normalidad de sufrir maltrato es tal que aumenta su capacidad para afrontar situaciones adversas; además, se producen distorsiones cognitivas, sentimientos de depresión, rabia, culpa, sumisión, baja autoestima, rencor, falta de proyección de futuro, déficit en solucionar problemas, suicidio, trastornos de ansiedad, disfunciones sexuales, conductas adictivas, inadaptación reflejada porque hay aislamiento social motivado por el agresor, cuadros clínicos que provocan inadaptación emocional, alteración de las relaciones familiares, bajo rendimiento laboral, absentismo laboral, asilamiento de los compañeros y trastorno de estrés postraumático. Igualmente, la mujer maltratada desarrolla mecanismos que le permiten adaptarse a la violencia y dependiendo del nivel de intensidad de ésta manifiestan sorpresa, alerta, desorientación o se acostumbran. Toda mujer que vive en un ambiente violento se adapta porque ha aceptado el abuso de poder ejercido por el hombre. Junto a este rasgo, y como consecuencia del dominio y de la manipulación, aparece la dependencia hacia el agresor.
PERFIL DEL HOMBRE AGRESIVO.
Los hombres violentos niegan su violencia y atribuyen el problema a su mujer. Ellos se autoerigen como víctimas que necesitan compasión y que carecen de una comunicación adecuada, razón por la cual se expresan con la ira.
Entre los hombres agresivos podemos encontrarnos con diferentes tipologías, así destacamos: personalidades narcisistas, caracterizadas por utilizar la debilidad del otro para engrandecerse. Son personas intolerantes ante las críticas, dominantes, seductores, no empáticas, critican a todos, no admiten reproches, no son responsables de lo negativo y necesitan al otro para controlarle. Otro tipo son las personalidades antisociales o psicópatas; éstas no se adaptan a las normas, son insensibles al dolor, engañan, son impulsivos, viven el momento, carecen de remordimientos y desconfían de las emociones. También cabe señalar las personalidades obsesivas definidas como perfeccionistas sobre todo en la dimensión profesional, en el plano social son conformistas y respetuosos con las leyes; y en la vertiente personal, les resulta difícil convivir y temen los excesos emocionales. Por otra parte, las personalidades paranoicas contempladas como meticulosas, perfeccionistas, dominantes y con escaso contacto emocional. Asimismo, destacan los sujetos Bordeline caracterizados por su irritabilidad, rabia, reacciones emocionales intensas, cambios de humor y relaciones conflictivas. Y por último, los perversos narcisistas que son manipuladores, mentirosos, adaptados socialmente, inmaduros, tranquilos, fríos, egocéntricos, con deseo de poder, y con capacidad de control emocional.
En general, en la conducta del violento se hace presente la desresponsabilización, es decir, la minimización de sus actos haciendo responsable a la mujer. Esta conducta hace que la mujer perciba la agresión del hombre como inexplicable. Socialmente espera que los hombres desempeñen papeles dominantes, aunque para conseguirlo tengan que utilizar comportamientos manipuladores o violentos. Se trata de hombres psicológicamente débiles, con alta dependencia hacia la pareja confundiendo amor con posesión; por eso, cualquier conducta que evoque una separación les hace irritables.
A los hombres se les ha instruido en el deseo de ejercer el dominio sobre las mujeres; han sido pues percibidos como activos y dominantes, mientras que las mujeres, continuando con los estereotipos, se han percibido como pasivas y sumisas. Entonces, cuando el hombre ejerce la violencia contra la mujer hay que decir que se trata de una violencia fruto de un patriarcado desde el cual el hombre demuestra su control y autoridad, y la mujer su sumisión y resignación para conservar al hombre. También, hay que señalar un factor importante entre las mujeres y es su tendencia a reproducir el modelo de pareja que formaban sus padres, de tal modo que las mujeres que han sido maltratadas en la infancia tienen más riesgo de ser víctimas de violencia conyugal. Y fruto del aprendizaje social destacamos estudios que afirman que en hogares donde la madre ha sufrido violencia, los hijos tienen mayor tendencia a ser violentos y las hijas a ser víctimas. Por esta razón, es fácil que cuando llegue la agresión para la mujer, ésta se acostumbre e incluso tolere más la violencia psicológica que la física.
El dominio, propio de todo hombre violento, se desarrolla en dos tiempos: primero aparece con la seducción y después, si la mujer se resiste el hombre, éste utiliza procedimientos más violentos. Durante esta fase, la mujer pierde la confianza en sí misma y cree que sigue siendo libre cuando en realidad está siendo sometida. Esta relación de dominio bloquea a la mujer porque le impide razonar o comprender. Como consecuencia del ejercicio del dominio, la mujer no se rebela contra el abuso, sino que se vuelve obediente e incluso tiende a proteger al agresor. Pero, la destrucción se produce más tarde con estrategias de persuasión, de manipulación y de dominación más directas. Es posible que la mujer se rebele ante esta situación, provocando en el hombre la aplicación de nuevas técnicas como el lavado de cerebro, desde el cual se produce una persuasión coercitiva que puede ser física o psicológica y que oscila desde el aislamiento de la persona hasta el chantaje o manipulación verbal.
También, se puede recurrir a técnicas cognitivas intentando provocar distorsiones en la comunicación para instaurar el dominio. Cuando las mujeres soportan el maltrato es porque están bajo el dominio; en estos momentos surge lo que se denomina impotencia aprendida, desde la cual las agresiones son imprevisibles e incontrolables, y no hay medio para cambiar la situación. Las mujeres víctimas no comprenden por qué aparece la agresión, instalándose en ellas una falta de motivación, de incompetencia y de vulnerabilidad.
LA SOCIALIZACION Y LA CONSTRUCCION DEL GENERO.
En la violencia contra la mujer. El modelo patriarcal ha influido sustancialmente en la percepción del hombre y de la mujer en la sociedad actual. Así, a la mujer se le han atribuido funciones como el cuidado familiar y la crianza, mientras que el hombre es el que mayor protagonismo ha tenido y tiene en la sociedad, hecho que ha justificado la mayor asunción de responsabilidades, pudiendo aspirar a puestos profesionales de mayor relevancia; son atribuciones y actitudes a las que no puede negarse el hombre. Desde esta estructura de sociedad las relaciones humanas que se establecen son de poder, de dominio-sumisión y no igualitarias. Junto a este modelo hay que destacar el concepto de socialización que se desarrolla entre la cultura masculina y femenina, entendidas como modos de vivir el mundo; son culturas en las que influyen los roles de género, es decir, cómo se espera que socialmente actúen hombres y mujeres. Los procesos de socialización son diferentes para la cultura masculina y para la femenina. Sin embargo, desde la estructura patriarcal sólo existe un modo de ver el mundo que es el dominante. Y por eso, al hombre se le educa para la seguridad, la fortaleza, la autonomía, la agresividad, la actividad, la rapidez y la valentía; y a la mujer para la debilidad, la dependencia, la ternura, la inseguridad, la pasividad y la cobardía. Además, a cada uno se le enseña a comportarse según los roles que deben desempeñar, de tal manera que de la mujer se espera que sea madre y esposa, mientras que del hombre se espera que sea el responsable del poder económico, social y sexual; de hecho cuando un hombre es poco valiente, poco agresivo y poco dominante, se dice que es poco varonil y lo mismo sucede con las mujeres que se comportan con valores masculinos. En definitiva, lo masculino y lo femenino construye la identidad del hombre y de la mujer respectivamente. Como consecuencia de esta construcción de género, el modelo de relación social se basa en la dominación en el caso del hombre y en la sumisión en el de la mujer. Y el valor expresado por el hombre se sustenta en relaciones de poder siempre con carácter violento mientras que el de la mujer se focaliza en el mundo las emociones y relaciones familiares.
Son estas diferencias presentes entre hombres y mujeres las que nos permiten concluir que se trata de un concepto construido socialmente y que por lo tanto puede y debe ser cambiado, de modo que: “La violencia es aprendida socialmente, no es innata a la biología o genética del varón. Es una forma de ejercer poder mediante el empleo de la fuerza física, psíquica, económica o política. Necesariamente implica que existan dos pueblos o dos personas. Uno se encuentra en una posición superior a la otra”.
La violencia contra la mujer en la sociedad actual: análisis y propuestas de prevención. Pero cuando aludimos a la construcción de género tenemos que considerar también la influencia de los estereotipos, entendidos como guiones de conducta que sirven para limitar los comportamientos diarios tanto de hombres como de mujeres, reforzando los adecuados y eliminando los inadecuados. Parte de la responsabilidad de las conductas violentas del hombre hacia la mujer se sustenta en los estereotipos tradicionales, ya que son los que mantienen las desigualdades y normalizan el dominio masculino sobre la mujer. Así pues, un eje clave que justifica la violencia contra la mujer es la construcción del género al fomentar las desigualdades entre hombres y mujeres, y creer que el hombre es superior a la mujer. De manera que cuando se habla de violencia contra la mujer hay que tener en cuenta la construcción cultural por el cual hombres y mujeres se ven sometidos a desempeñar unos roles concretos. La asunción de estos roles permite un tipo u otro de socialización. Y por eso nos encontramos con el ideal femenino que caracteriza a las mujeres como emotivas, sensibles y dependientes, y a los hombres como autónomos, fuertes y racionales. El modelo de masculinidad tradicional hegemónica construye la identidad desde el modelo de hombre, relegando a la mujer a un segundo plano. Es entonces cuando los hombres interiorizan valores como autoeficiencia, conflictividad en el modo de resolver conflictos, autoridad sobre mujeres y respeto a la jerarquía. Por eso, si pretendemos conocer las causas de la violencia debemos recurrir a la influencia de los modelos patriarcales de la sociedad, desde los que se han creado mitos y estereotipos que han degradado a la mujer a una situación de inferioridad. Simultáneamente lo que ha sucedido es que lo femenino ha sido desvalorizado tanto en hombres como en mujeres, mientras que se han sobrevalorado aptitudes y características masculinas. En todo este proceso parece que las mujeres han sido víctimas de la sociedad patriarcal y los hombres se han sentido presionados a desempeñar un rol estereotipado, alejado de la sensibilidad, el afecto y el compromiso. De este modo cabe señalar que:
“La cultura patriarcal ha establecido los roles esperados desde una perspectiva jerarquizada según el sexo. Esto dio origen a una repartición no equitativa del poder, el cual posibilita el acceso a la libertad, la cultura, la educación, la riqueza y la participación social activa.” (CORSI, 2003:186-187)
La socialización del rol de género se realiza a través del aprendizaje, siendo éste el medio para transmitir valores, actitudes y reglas. En este sentido, ya desde la infancia se desarrollan los estereotipos de género y se cristalizan en el modo en que los padres consideran cómo debe comportarse un niño o una niña; aquí el proceso de aprendizaje juega un papel esencial. Desde la teoría cognitiva social se puede afirmar que mediante el procesamiento cognitivo de las experiencias se construye la identidad de género, se aprende sobre los papeles sociales de cada sexo y se extraen las normas para dominar el tipo de conductas propio de su sexo.
Y es de este modo cómo se actúa según el esquema preestablecido socialmente. A lo largo del desarrollo evolutivo del niño se va desarrollando el rol de género y los niños comienzan a imitar y a elegir modelos, de manera que a los 5-6 años se ajustan a los tipos de masculinidad y feminidad; a los 8 años la postura es más liberal y a los 10 años las diferencias sexuales se acrecientan. Después, en la adolescencia establecen una identidad personal y se aceptan los estereotipos. Si diferenciamos por sexo podemos destacar, por una parte, que las niñas, al encontrarse cerca de la madre, aprenden los rasgos de personalidad, actitudes, valores y roles maternales relativos a lazos afectivos y personales. Así, el rol de género femenino está constituido por los siguientes estereotipos: pasivas, tiernas, sumisas, obedientes, vulnerables y dedicadas al cuidado de los demás. Las mujeres que se adaptan a estos estereotipos perciben a los hombres como signos de poder y autoridad, y el niño desde pequeño se identifica con el rol y los rasgos del padre. La masculinidad implica negar la relación con la madre y tener presente elementos universales del rol masculino. El resultado es desempeñar roles sociales abstractos y despersonalizados. Igualmente, los hombres se asocian con los siguientes comportamientos estereotipados: agresivos, competitivos, alto grado de exigencia de éxito, sabiduría, mando, valentía y conocimiento. Es entonces cuado el hombre bien adaptado al estereotipo de género percibe a la mujer como débil y hostil.
Por lo tanto, podemos concluir que, en la construcción del género y en los procesos de socialización, la familia constituye el referente con el que los nuevos miembros se van a identificar. Los adultos pues influyen en los procesos de identidad tanto del niño como de la niña. Ya desde muy pequeños los padres transmiten los patrones de género y tratan a los niños de modo diferente a las niñas.
Sin embargo, no podemos ignorar que existe otro factor de interés en este proceso: los medios de comunicación que promueven la configuración de los estereotipos de género, exponiendo tanto imágenes que infravaloran socialmente a la mujer como imágenes que refuerzan las cualidades de poder, el trabajo productivo, la toma de decisiones y la autosuficiencia en los hombres.
En definitiva, socialmente a los hombres se les prepara para desempeñar un rol dominante y si no lo consiguen pretenden obtenerlo por la fuerza; para ellos, la violencia es un medio de control a la mujer. La socialización hace que los hombres tengan un papel basado en el poder, en la autoridad y en el dominio; y las mujeres en roles puramente femeninos como la dulzura y la expresión de las emociones. Como afirma Pierre
Bourdieu: “todo lo que es valeroso, respetable, digno de admiración es de orden masculino, mientras que lo débil, despreciable o indigno pertenece al registro femenino”. (HIRIGOYEN, 2006: 95)
PROPUESTAS DE PREVENCION.
Para evitar el desarrollo del género basado en estereotipos que están en sintonía con la emergencia de conductas violentas es necesario que la sociedad abogue por construir un nuevo concepto de masculinidad que no esté unido a la fuerza y a la agresividad. Se trata pues de interiorizar estereotipos y prejuicios sexistas para evitar la violencia de género y construir así un nuevo modo de ver y comprender la realidad. Es entonces cuando desde la niñez, hombre y mujer están influenciados por mensajes que forman parte de la vida cotidiana y modelan rasgos de personalidad y pautas de comportamiento. Todo esto forma parte de un proceso de identidad determinado por el aprendizaje. Igualmente, es necesario romper los estereotipos que promueven un modelo masculino tradicional y para ello se debe tomar conciencia de la influencia que ejercen los mismos, intercambiar información de los mensajes sociales, buscar referentes o modelos con características positivas y pensar en el modo de cambiar los comportamientos estereotipados. Los estereotipos influyen en la concepción de la realidad, en las creencias y en  los valores. Se trata entonces de promover modelos de género que eliminen las jerarquías, el poder y el dominio de un sexo sobre otro, y eliminar tanto modelos masculinos que se sustenten en el dominio y desprecio hacia la mujer, como modelos femeninos que promuevan la sumisión y la dependencia.
Como ya hemos comentando anteriormente, la violencia de género es fruto del aprendizaje; por eso, hay que prevenir desde el momento en que se están aprendiendo los modelos sociales, ya que desde los modelos sociales se consolidan actitudes en los hombres como la intolerancia, la escasa empatía y la invulnerabilidad.
Para prevenir las conductas violentas se debe actuar en la familia, en la escuela y en los medios de comunicación.
En este sentido, la prevención debe valorar la cultura feminista, saber solucionar conflictos sin violencia, ayudar a expresar sus sentimientos, educar para lo maternal y doméstico, promover formas de identidad masculina no basadas en el poder y la violencia, educar en la empatía, fomentar las relaciones interpersonales, desarrollar una adecuada comunicación, promover actividades educativas, preventivas y de sensibilización dirigidas a niños y adultos para desarrollar comportamientos respetuosos, luchar por transformar estructuras desigualitarias y autoritarias desfavorables para las mujeres, condenar social y legalmente
la violencia de género en todas sus formas, entender que la violencia no es la vía para resolver conflictos, redefinir el modelo de masculinidad tradicional cambiando los paradigmas de fuerza y de poder, reeducar y rehabilitar a los hombres que agredan a las mujeres, favorecer la construcción de la identidad propia, incluir
la lucha contra el sexismo en el currículum escolar favoreciendo cambios cognitivos, afectivos y conductuales, integrar la lucha contra el sexismo apelando al respeto de los derechos humanos, intervenir en la escuela, tener experiencias de discusión y aprendizaje cooperativo en equipos heterogéneos, orientar para que afronten la incertidumbre y desarrollen habilidades que luchen contra la violencia y la exclusión, comprender la naturaleza de la violencia y desarrollar alternativas a la conducta violenta. Junto a estas propuestas no podemos olvidar la presencia de campañas de sensibilización que permitan coordinar los recursos y servicios públicos, concienciando de la violencia en el trabajo y sensibilizando a los profesionales. La situación actual reclama con urgencia la presencia política que permita otorgar coherencia a los programas de intervención, tanto para la víctima como para el agresor, tener un mayor compromiso con el sector de la salud, dar una respuesta óptima desde el sistema judicial, capacitar a los profesionales, velar para que se cumplan las medidas cautelares, y disponer de recursos materiales y humanos.
CONCLUSIONES

CITAS MISOGINAS


Es impresionante la de chistes, refranes, citas y frases misóginas que circulan por el espacio social en forma de humor o de autoridad incuestionable.
Enfada leer a hombres sabios misóginos que han aportado, transformado y moldeado la cultura occidental a lo largo de los siglos.... pero también es impresionante la cantidad de mujeres que se han subordinado al dominio masculino, se han autodenigrado, han despreciado a sus semejantes humanas y se hayan aprovechado de su condición de víctimas para obtener ventajas.
Impresionante, en general, el enorme peso del patriarcado en nuestra cultura occidental....
Como podeis ver, a las mujeres se las ha tachado siempre de inútiles, ignorantes, infantiles, malvadas, codiciosas, rebeldes, irracionales, caprichosas, viciosas, cotillas, etc. y siempre se las ha comparado con los animales o las fuerzas de Satán...
Menos mal que los tiempos cambian... aunque sea muy poco a poco. Hoy en día está muy mal visto desde el punto de vista políticamente correcto decir cosas como estas:
"La mujer es, reconozcámoslo, un animal inepto y estúpido, aunque agradable y gracioso".
Erasmo de Rotterdam       
"La hembra es hembra en virtud de cierta falta de cualidades".
Aristóteles, filósofo griego.
"De todos modos casáos, si dais con una buena esposa seréis felices, si dais con una mala llegaréis a ser filósofos". Sócrates

"¿Qué es la mujer? Confundimiento del hombre, bestia que nunca se harta, cuidado que no tiene fin, guerra que nunca queda, peligro del hombre que no tiene en sí mesura."
Alfonso X el Sabio. Primera Crónica General-
"El padre debe ser más amado que la madre, pues él es el principio activo de la procreación, mientras que la madre es tan sólo el principio pasivo".
Santo Tomás de Aquino.
"La mujer es un manjar digno de los dioses, pero a veces lo guisa el Diablo". Shakespeare.
“Toda la educación de las mujeres debe girar en torno a los hombres. Gustarles, serles de utilidad, propiciar que las amen y honren, educarlos cuando son jóvenes, cuidarlos de mayores, aconsejarles, consolarlos, hacer que la vida les resulte agradable y grata, tales son los deberes de las mujeres en todos los tiempos”,
Jean Jacques Rosseau en Émile
"Por muchas razones, no es bueno que la mujer estudie y sepa tanto".
Molière
“La meditación profunda y el examen prolongado son nobles pero pesados (para ellas) El estudio trabajoso y la reflexión penosa, aunque la mujer fuese lejos en ello, borran los méritos peculiares de su sexo”
Immanuel Kant, filósofo.
"Las mujeres están para ser gustadas. Después, unas se dejan, otras no... Eso ya va por provincias". Camilo José Cela.
"A causa de la debilidad mental el psiquismo femenino tiene muchos puntos de contacto con el infantil y el animal."
Antonio Vallejo-Nájera. 1938
"La mujer en estado de naturaleza es la prostituta."
Edmundo González Blanco. La mujer según los diferentes aspectos de su espiritualidad. 1930
"Se ha tratado de emancipar a la mujer, una idea hermosa, es cierto; lo han conseguido en parte y han hecho de la mujer una cosa rara, que fuma, enseña las pantorrillas, habla de arte y no quiere hacer chicos. Creo que serían más agradables las mujeres de hace trescientos años."
Pío Baroja. Crónica sentimental. 1902

"¿Qué cosa es, yo te ruego, la mujer, sino una despojadora de la juventud, muerte de los viejos, consumadora del patrimonio y bienes, destrucción de la honra, vianda del diablo, puerta de la muerte, hinchamiento del infierno?"
Luis de Lucena. Repetición de amores.
"Yo la quiero muy tonta, / que en todo tema / mucho mejor es tonta / que bachillera."
Antonio Muñoz.
"Y, puestos a elegir, preferimos a aquella callada y silenciosa, que nos considera maestros de su vida y acepta el consejo y la lección con a humildad de quien se sabe inferior en talento."
José Juanes. Medina]
"Si las mujeres no existieran, el dinero no tendría ningún sentido".
Aristóteles Onassis, multimillonario.
"A las mujeres les gustan los hombres desesperados; si no los encuentran, los hacen". Leon Daudi.
"La única manera de comportarse con una mujer es haciendo el amor con ella si es hermosa y, si no lo es, haciéndolo con otra".
Oscar Wilde.
CITAS MISÓGINAS POR MUJERES:


"Soy mujer y aborrezco a todas las que pretenden ser inteligentes, igualándose a los hombres, pues lo creo impropio de nuestro sexo."
María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV. 1804
"El juicio en la mujer es una cualidad tan rara como la sensibilidad en un hombre."
Carolina Coronado.
"La instrucción de la mujer debe estar reducida únicamente a sentir, amar a su esposo y a sus hijos y a saber educar a sus hijas para que sean lo que ellas deben ser: buenas esposa y buenas madres. María del Pilar Sinués. El ángel del hogar. 1859
"¡Ah!, no seré yo la que clame por la emancipación de la mujer; no seré yo quien apoye con mi pluma la independencia del sexo, por la que abogan algunas ilusas soñadoras sin fe y sin creencias. El matrimonio es el árbol sagrado que nos cobija; bendito sea su amoroso yugo, que nos da la dicha; bendita sea la autoridad marital, que protege y ampara nuestra débil naturaleza, nuestra inexperta juventud. El someterse al imperio del marido no degrada, no rebaja ni abate el orgullo ni las atribuciones de la mujer, antes es una gloria."Faustina Sáez de Melgar. Deberes de la mujer: colección de artículos sobre la educación. 1866
"Las mujeres nunca descubren nada. Les falta, desde luego, el talento creador reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar mejor o peor lo que los hombres han hecho."
Pilar Primo de Rivera. Primer Congreso Nacional del SEM. 1943




LECTURA ARQUETIPA DE LOS PERSONAJES FEMENINOS DE CIEN AÑOS DE SOLEDAD.



        
Resumen: 
Con el presente trabajo, inserto en la línea de investigación de literatura, intertextualidad y estudios culturales, pretendo analizar, bajo el prisma de la crítica literaria feminista y el concepto de género, la construcción de los personajes femeninos, en la obra Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, a través de los arquetipos de las diosas mitológicas en contraposición a los estereotipos dictados por la cultura patriarcal. De esa forma, espero contribuir para que haya una conciencia de lectura crítica en relación con los personajes femeninos de las diversas obras literarias, y así, la lectora encuentre su identidad, históricamente disminuida, evidenciando una transformación cultural.
Palabras clave: Crítica literaria feminista - Concepto de género - arquetipos femeninos de las diosas - personajes femeninos de “Cien años de soledad” - lectura crítica-
Introducción.
Este ensayo intentará demostrar de que forma los estudios de la crítica literaria feminista, que investigan la cuestión de la autoría de los textos y el análisis de los personajes femeninos, nos permiten reflexionar sobre la construcción de estereotipos e imágenes de lo masculino y de lo femenino en nuestra cultura. Con el intento de recuperar el sentido que los personajes femeninos tienen, históricamente, en los textos de autoría masculina, se intentará , a través de los presupuestos teóricos de la crítica literaria feminista y sus reflexiones sobre el concepto de género, rescatar elementos menospreciados por una cultura estereotipada y patriarcal.
A partir de una lectura basada en la visión de la crítica literaria feminista, en que la autora o la protagonista femenina representan preocupaciones centrales, se analizarán algunos personajes femeninos de Cien años de soledad, oponiendo a los estereotipos femeninos de la cultura patriarcal, lo que algunas autoras feministas junguianas llamaron de arquetipos femeninos. Esos arquetipos tienen un poder y una fuerza propia y rescatan, para la cultura de las mujeres, conductas, maneras de actuar o de pensar, que no siempre son valoradas por la cultura patriarcal. De esa manera, el lector se tornará consciente del fenómeno de inmasculación que dicho texto nos propone y podrá desmitificarlo.
1.            Crítica Literaria Feminista X Una Lectura Inmasculada.
Para empezar, me parece conveniente una distinción entre la crítica feminista y la crítica literaria feminista. Según Castanyer, citado por Segarra y Carabí (s.f., p.19), “aunque ambas enfoquen el género como una categoría de análisis fundamental y tengan que ver con la teoría y práctica feminista, la primera se ocupa de las ideologías sociales, mientras la segunda atiende a cómo esas ideologías y prácticas modelan los textos literarios”. Las primicias en que se basa la crítica literaria feminista son:
“Primero: revisar la historia literaria notando sus asunciones patriarcales y, mostrando la manera en que las mujeres son representadas en los textos de acuerdo con las normas sociales, culturales e ideológicas [...] Segundo: restaurar la visibilidad de las mujeres escritoras [...] que permanecían en un estado de invisibilidad cultural. Tercero: ofrecer pautas de lectura para una lectora que está acostumbrada a consumir productos producidos por hombres y, cuarto, despertar una actuación de lectura femenina creando un nuevo colectivo de lectura y escritura.”
El presente trabajo pretende abordar la primera y las dos últimas primicias, pues se trata de un texto de autoría masculina, leído por mujeres. A partir de eso, procuraré establecer una crítica del “contenido”, o sea, los estereotipos masculinos en la presentación de la imagen  femenina en las literaturas vinculadas a la ideología patriarcal.
Cuando leí por primera vez Cien años de soledad fueron, justamente, los personajes masculinos que llamaron mi atención. La repetición de los nombres masculinos, me condujo a una lectura “inmasculada”. Fetterley, citado por Patrocinio P. Schweickart propone que: “ la realidad cultural no consiste en la emasculación de los hombres por parte de las mujeres, sino en la inmasculación de las mujeres por parte de los hombres. Como lectoras y maestras y estudiosas, se enseña a las mujeres a identificarse con un punto de vista masculino, y a aceptar como normal y legítimo un sistema masculino de valores, uno de cuyos principios centrales es la misoginia.”
Ese efecto de inmasculación, que el texto produce, es accionado por la lectora y puede resultar dañino si ella no se torna conciente del mismo. ¿Cómo es posible esa tomada de conciencia? En el momento que la lectora reconoce su papel esencial durante la lectura y ve el poder que dicho texto tiene de estructurar su experiencia, es ella quien debe tomar el control de esa experiencia, destruyendo el proceso de inmasculación.
Dice Patrocinio P. Schweickart que “ejercer el control de la experiencia de lectura significa leer el texto como no se debería leer, leerlo en contra de sí mismo”. [6] Así, leyéndonos a nosotras mismas, nos libertamos del poder de inmasculación de los textos y salimos, finalmente, en busca de una identidad sexual, social y cultural. Al mismo tiempo que nos descubrimos en las obras, como lectoras feministas, nos lanzamos en un gran desafío, que es el desprendernos de la dominación patriarcal a la que somos inducidas desde el nacimiento, o tal vez antes de él.
2.            El Estudio de Género
Ese estado de independencia que anhelamos alcanzar se torna posible al anclarnos en el estudio de género, el cual nos permite hacer una diferenciación entre los que somos biológica y culturalmente. Se puede decir que, aunque para el universo masculino, nuestras especificidades y características dichas femeninas son determinadas por nuestra biología, el estudio de género va más allá y demuestra que también nos construimos culturalmente. Así lo aclara Carmen Rosa Caldas: “ vivimos en un orden simbólico de representación de la falocracia (el falo es tomado como el principal significante de poder) y el sistema social que corresponde a este orden de la falocracia es el patriarcal - el sistema que permite hombres dominar a mujeres en las relaciones sociales.”
Toril Moi diferencia los conceptos culturales de femenine y masculine  de los conceptos biológicos female y male, y determina que, basado en el factor cultural, “no se nace mujer, llega una a serlo” (Simone de Beauvoir). Reconoce que eso no es muy fácil, pues la opresión machista impone ciertos modelos sociales de feminidad a las mujeres, como siendo naturales y nos obliga a aceptarlos pues de lo contrario somos tachadas de no femeninas y no naturales.
En lo que se refiere a los estudios de género, Jill K. Conway, Susan C. Bourque y Joan W. Scott concuerdan con lo que Margaret Mead había planteado con respecto a las diferencias sexuales: “eran culturales y no biológicas y podían variar según el entorno.”
Idea semejante es compartida por Estela S. André y Adela Rolón, al ubicar a la mujer en el contexto sociocultural, pues ellas afirman que “lo femenino antes tapado, e interpretado desde un imaginario del varón, se saca a la luz como privilegiado y tematiza en general, según la crítica literaria feminista, algunos tópicos, antes reservados por la estructura tradicional, que permiten que la mujer salga de la esfera privada para integrar la pública.”
Esa esfera privada es dictada por el propio sistema patriarcal: la mujer está, principalmente, reservada a las cuatro paredes de su casa, de acuerdo con sus estereotipos de mujer / esposa, madre o virgen, como ocurre con los personajes femeninos de varias novelas de García Márquez, incluso en Cien años de soledad. El hombre tiene el dominio del espacio público, su acción traspasa la estructura de la casa y se sitúa en la sociedad.
Norma Telles definió a la mujer, como propone Virginia Wolf, cuando maternal y delicada, como fuerza del bien - el ángel del hogar. Pero ella es también potencia del mal, al salir de la esfera privada o “usurpar” actividades que no le son culturalmente atribuidas. Entonces, se torna un monstruo: bruja, malvada, devoradora, decaída, o todo eso al mismo tiempo, Así se acentúa el discurso sexual dominante entre las mujeres, intensificando los estereotipos de sensualidad y de “pureza” de la mujer.
Eso lo percibimos, claramente, en los personajes de Pilar Ternera y Petra Cotes, que son definidas por su sexualidad, la primera como prostituta, y la segunda, como amante. Las vírgenes, Amaranta y Remedios, la bella, que no sirven al propósito masculino, sufren las consecuencias: Amaranta permanece soltera toda la vida, y Remedios, la bella sube al cielo, aún joven, recibiendo la muerte como una clase de exilio, al no cumplir con los mandatos patriarcales de madre y esposa.
Maria Consuelo Cunha Campos está de acuerdo en que si la desigualdad entre los sexos se radica sobre la distinción de papeles biológicos, ella lo hace a precio de transformar lo que es, solamente, diferencia, en diferencia jerarquizada. [12] Esa transformación procuraré desmitificar, partiendo de las posiciones sobre la construcción cultural de la mujer (traspasando su esencia biológica), y más una vez retomando la idea de que “no se nace mujer, llega una a serlo”. Así, pretendo rescatar, con una mirada feminista, las cualidades de los personajes mujeres de Cien años de soledad y mostrar que a pesar de que sus nombres no se repiten en la misma proporción que la de los personajes masculinos, ellas construyen también su linaje, tienen su poder y el mismo es evocado al analizarlas, no en sus estereotipos comunes reforzados por la lectura inmasculada, sino por una lectura arquetípica basada en las diosas de la mitología griega.
3.            Diferenciando estereotipo de arquetipo.
Pretendo rápidamente abordar los conceptos de estereotipo y arquetipo, tomando como base algunos teóricos, y observando las diferencias existentes. Según Jung, estereotipo o tipología es “el estudio de los individuos a partir de su tipo;  puede decirse que el uso acrítico del tipo produce el estereo - tipo, del cual deriva la consideración según la cual un procedimiento que no se refiere al cuadro teórico en que se instauró, viene a cristalizarse y endurecerse.”
Ya Bryan Key conceptúa estereotipo como siendo “expectativas que creamos frente a acciones y comportamientos humanos. Esas expectativas se muestran, al mismo tiempo, bastante complejas y simplistas, por envolver una serie de factores que ultrapasan nuestro conciente.”[14] Muchos de los estereotipos se hallan “institucionalizados”, o como prefiere Jung, cristalizados en nuestras mentes, pues han sido pasados culturalmente y así los concebimos. Cuando se trata de la figura femenina, encontramos pre-categorías o estereotipos demarcados por mentes androcéntricas, como el caso del ama de casa, la esposa tradicional, la madre, la prostituta, la santa, la virgen, etc.. Y esos estereotipos se perpetúan como lo afirma Key: “ a lo largo de los años la población ha sido cuidadosamente doctrinada para aceptar imágenes estereotipadas como sustitutos para percepciones orientadas para la realidad y que imágenes disfrazadas de omnipotencia, sin embargo, son popularmente preferidas a las complejas y normalmente contradictorias cualidades humanas.”
Al despreocuparnos por imágenes complejas y/o contradictorias, estamos dejando de lado la posibilidad de interpretarnos más allá de figuras estereotipadas, permitiendo que seamos, las mujeres, encasilladas por la representación de los estereotipos antes citados. Sin embargo, los estereotipos femeninos pueden ser contestados por los arquetipos femeninos que serán evocados en las diosas mitológicas.
Pero ¿qué se entiende por arquetipo? Sal Randazzo remonta el concepto de arquetipo a los griegos antiguos que “percibían el mundo en términos de formas universales, esenciales o arquetipos - fundamentando la realidad - dando orden y sentido. Los griegos también creían que estos ideales trascendentes o arquetípicos tenían una existencia independiente y que a través de la inteligencia los seres humanos podrían comprenderlos, llegando así al verdadero conocimiento.”
Otra acepción junguiana sería el arquetipo como “tipo supremo, lo absoluto, la perfección que escapa a todo accidental porque va derecho a lo esencial, sea cual sea el dominio - religioso, mítico o ficticio - donde querramos captarlo.”[17] En suma, lo dice Jung, el conjunto de arquetipos, que junto con el conjunto de instintos (impulso finalista dirigido a comportamientos específicamente humanos) componen el inconsciente absoluto, son un “sistema vivo” de posibles manifestaciones igualmente específicamente humanas, que tienen por finalidad la percepción, la cognición y la experiencia de sí y del mundo. Son, en otras palabras, “formas y categorías” que regulan el espíritu humano y “los principios formulistas y reguladores supremos de la vida religiosa y hasta de la vida política” y de las “ideas y representaciones más poderosas de la humanidad.”
“Los arquetipos, que pueden ser fundamentos de mitos y símbolos culturales, desempeñan un papel importante en la creación de esos mitos o símbolos. Vemos, por ejemplo, que poder tienen ciertas imágenes arquetípicas por tornar imágenes, productos o marcas en mitos que se hallan impregnados en el inconsciente de las personas y permanecen por mucho tiempo.”
De esa forma, nos remitimos a las diosas de la antigüedad griega, evocando sus cualidades arquetípicas para identificarnos con ellas, pues necesitamos de algún modelo simbólico que guíe nuestra conciencia para integrar y desarrollar diferentes aspectos de la identidad femenina, en lugar de continuar presas a los estereotipos patriarcales; de lo contrario el estereotipo vuelve, se instala en la conciencia y seguirá guiando los pensamientos y actitudes de las mujeres.
4.            Evocando las diosas mitológicas griegas y romanas
La decisión de evocar a las diosas griegas para revelar la condición arquetípica de los personajes femeninos de Cien años de soledad, no es aleatoria. Viene al encuentro de las palabras de Jean Shinoda Bolen, psiquiatra y analista junguiana, la cual afirma que “el conocimiento de las “diosas” proporciona a las mujeres un medio de conocerse a sí propias, conocer sus relaciones con hombres y mujeres, con sus padres, novios y hermanos”.
También Merlín Stone opina que las diosas pueden ser capaces de ayudarnos a cambiar la visión machista que persiste sobre el cuerpo femenino: “Recuperar el derecho de definir nuestros propios cuerpos puede ser el primer y el más básico paso en el desarrollo de una conciencia de lo que es, verdaderamente, el “femenino”. Sin embargo, las actitudes de hoy en relación con los cuerpos de las mujeres y a los procesos corporales han sido, con una frecuencia excesiva, definidas y estereotipadas a partir de un punto de vista masculino. Esos estereotipos de nuestros yo físicos como mujeres están siendo gradualmente contestados por la familiaridad siempre creciente con la historia de las Diosas, bien por la conciencia de aquello que podemos aprender a partir de ella. Conocer el imaginario visual y verbal del cuerpo físico y de los procesos corporales de las figuras de las Diosas viene libertando a muchas mujeres, permitiendo que ellas disfruten y reverencien sus propios cuerpos, exactamente como son.’

Es importante que se tenga en cuenta que, dependiendo de la situación, más de una diosa se puede hacer presente, pero eso no significa que no haya una dominante, aunque sea por un determinado tiempo o toda la existencia. Jean Shinoda Bolen divide a las diosas olímpicas en tres categorías: las diosas vírgenes, las diosas vulnerables y las diosas alquímicas o transformativas.
Las diosas vírgenes son Artemisa, llamada por los romanos de Diana, Atenea, conocida como Minerva entre los romanos y Hestia o la Vesta, de los romanos. “ Las diosas vírgenes representan la cualidad de independencia y autosuficiencia de las mujeres. Al contrario de las otras diosas olímpicas, ésas tres no eran susceptibles de enamorarse. Los afectos emocionales no las desviaban de aquello que consideraban importante. No eran atormentadas y no sufrían. Como arquetipos, ellas expresan la necesidad de autonomía y capacidad que las mujeres tienen de enfocar su percepción en aquello que es personalmente significativo.”
Entre las diosas vulnerables están: Hera, conocida por Juno, por los romanos; Deméter, la diosa romana Ceres y Perséfone, hija de Deméter, en latín Prosérpina, o también llamada Coré, la joven, por los griegos. “Las tres diosas vulnerables representan los papeles tradicionales de esposa, madre e hija. Son diosas arquetipos orientadas para las relaciones, y sus identidades y bienestar dependen de una relación significativa. Expresan las necesidades que las mujeres tienen de adopción y vínculo. Son sintonizadas a los otros y sensibles. Ésas tres diosas fueron violadas, raptadas, dominadas o humilladas por los dioses.”
En el último grupo, el de las diosas alquímicas, está Afrodita, la diosa del amor y de la belleza, para los romanos es conocida por Venus: “Era la más bella e irresistible de las diosas. Tuvo muchos romances y mucha descendencia, debido a sus numerosas relaciones. Produjo amor y belleza, atracción erótica, sensualidad, sexualidad y vida nueva  Su conciencia era enfocada y receptiva. El arquetipo de Afrodita motiva a las mujeres a buscar intensidad en las relaciones, en vez de la permanencia en ellas; las motiva a valorar el proceso creativo y a ser receptivas a los cambios.”
Las diosas vírgenes permanecen en esa condición no sólo en su aspecto físico pero, principalmente, psicológico; o sea, mantiene, con relación al hombre, una posición independiente. Las diosas vulnerables, diferenciándolas de las diosas vírgenes, presentan, en su mitología, distintas fases: [...] “una fase feliz y realizada; una fase durante la cual ella fue víctima, sufrió y fue sintomática; y una fase de restauración o transformación. Cada una representa una etapa en la vida de la mujer a través de la cual ella puede pasar rápidamente o puede permanecer por cierto espacio de tiempo”. Además se centran en las relaciones con las personas, como madres, esposas e hijas. La diosa alquímica Afrodita, además de realzar el amor y la belleza, atiza la sensualidad y la sexualidad en las mujeres, promoviendo sus funciones creativas y de procreación. El arquetipo no sólo despierta el poder sexual en las mujeres, sino también el amor generado en la confianza y, dependiendo de cómo sea activa Afrodita en la relación hombre - mujer, un arquetipo podrá prevalecer sobre el otro.


5. Análisis de los personajes femeninos de Cien Años de Soledad influenciados por los arquetipos de las diosas.
Los personajes femeninos de Cien años de soledad, que aquí serán abordados son: Úrsula Iguarán (matriarca de la familia Buendía), Pilar Ternera (amante de los hijos de Úrsula y madre de Arcadio y Aureliano José), Amaranta Buendía (hija de Úrsula), Remedios, la bella (nieta de Úrsula) y Amaranta Úrsula (bisnieta de Úrsula).
5.1 Úrsula Iguarán
Empezaré por la matriarca de la familia Buendía: Úrsula Iguarán - la cual pasaré a llamar apenas de Úrsula - casada con José Arcadio Buendía y madre de José Arcadio, Aureliano y la benjamina, Amaranta. Merece el título de matriarca, no sólo por ser la iniciadora de la novela, sino por toda su actuación como aquélla que domina el hogar, realizando las funciones domésticas, preocupándose con los que en él habita, soportando el sufrimiento y la carga de todo sin quejarse, y comandando ambos el espacio privado y el público.
A partir de lo expuesto anteriormente se puede afirmar que Úrsula pasa a ser representada por dos diosas mitológicas: la diosa madre, Gea, y su nieta, la diosa Deméter: “Gea en la mitología griega es la diosa de la Tierra  concebida como el elemento primordial de donde salieron las razas divinas.  Según la “Teogonía”, de Hesíodo, Gea personifica - junto a Urano - el principio cósmico de vida y fecundidad, inseparable de la muerte. Se la concibió  como una mujer gigantesca, surgiendo de la Tierra.”
Úrsula sintetiza la fuerza de vida y fecundidad como la diosa Gea, y es, sin duda, la figura gigantesca de la novela, y todavía cuando parece estar lista para desaparecer, sin fuerzas y ciega, aparece y no permite que la casa se le venga abajo: “No es posible vivir en esta negligencia”, decía. “A este paso terminaremos devorados por las bestias.” Desde entonces no tuvo un instante de reposo. Levantada desde antes del amanecer, recurría a quien estuviera disponible, inclusiva a los niños. Puso al sol las escasas ropas que todavía estaban en condiciones de ser usadas, ahuyentó las cucarachas con sorpresivos asaltos de insecticida, raspó las venas del comején en puertas y ventanas y asfixió con cal viva a las hormigas en sus madrigueras, la fiebre de restauración acabó por llevarla a los cuartos olvidados.
El ejemplo anterior, además de demostrar en Úrsula atributos de la diosa Gea, ilustra la presencia de la diosa Deméter. Deméter, la diosa del cereal y maternal, tuvo varias fases: una antes del rapto de su hija Perséfone (realizada por ser madre), otra mientras el rapto (depresiva), y la última, después de haber recuperado a su hija (vuelve a ser feliz). Si visualizamos la trayectoria de Úrsula, podemos establecer algunas líneas en común. Úrsula fue una mujer siempre activa y dedicada a su familia, la cual soportó todo callada; pero después, como Deméter, cae en depresión y eso lo vemos en el momento que ella deja trasparecer su desánimo y sufrimiento: “[...] Úrsula se preguntaba si no era preferible acostarse de una vez en la sepultura y que le echaran tierra encima, y le preguntaba a Dios, sin miedo, si de verdad creía que la gente estaba hecha de fierro para soportar tantas penas y mortificaciones;”
Pero al volver al escenario, levantándose y reconstruyendo su casa, vuelve a ser la Deméter que recuperó a Perséfone. También es una Deméter pues no dejó de lado su instinto materno y ayudó a alimentar y crear no sólo a sus hijos biológicos, como a los no nacidos de su vientre: Rebeca, su hija adoptiva, la cual recogió bajo su techo y le dio la misma educación; Melquíades, el gitano, por el cual lloró su muerte más que la de su propio padre; Pietro Crespi, el pianista enamorado de sus hijas, por quién hubiera vendido el alma para consolarlo del rechazo de Amaranta; Santa Sofía de la Piedad, mujer de su nieto Arcadio, a quién abrigo en su casa, después de la muerte de ése; el coronel Gerineldo Márquez, que para librarlo de la muerte amenazó a su propio hijo.
Si partimos del incesto cuyo resultado temía más Úrsula que José Arcadio - llevó un buen tiempo a acostarse con él, después del matrimonio - diría que Úrsula también es influenciada por la diosa Artemisa: “Artemisa prohibía a sus ninfas cualquier comercio con los hombres”[28] Úrsula temía que en su familia hubiese cruces que produjesen anormalidades y cuidaba de las relaciones para que eso no ocurriese. Por eso se ofendió cuando Rebeca, su hija postiza, tuvo relaciones con José Arcadio, su hijo de sangre. Algo parecido ocurría con Remedios, la bella. Úrsula la obligaba a salir a la calle con el rostro cubierto por una mantilla negra, para no rebelar su belleza que instigaba a los hombres.
5.2 Pilar Ternera
Con no menos importancia que Úrsula, Pilar Ternera es la prostituta que inicia sexualmente a los hijos de la matriarca. Si bien fue ella que atrajo, con su olor de humo, a José Arcadio y más tarde, a Aureliano, y los introdujo en los placeres del sexo, ellos la buscaban como una figura materna: “Pero José Arcadio la siguió buscando toda la noche en el olor de humo que ella tenía en las axilas y que se le quedó metido debajo del pellejo. Quería estar con ella en todo momento, quería que ella fuera su madre.”
Ese vínculo sexual y materno, entre Pilar y los Buendía, nos trae presente el arquetipo de la diosa Deméter asociado a la diosa del amor, Afrodita. Ambas encarnan en Pilar y la completan. De igual modo que Deméter, Afrodita se hace presente, al estar abierta para la sexualidad, la confianza y las funciones creativas y procreativas. Si Pilar es vista como una prostituta eso se debe a los valores expuestos por la cultura patriarcal:  Cuando la sensualidad y la sexualidad en las mujeres son rebajadas, como en las  culturas patriarcales, la mujer que personifica a la enamorada Afrodita es considerada seductora y prostituta.[30] Así como Úrsula, Pilar es madre, perpetúa la estirpe de los Buendía, siendo, como su propio nombre, el pilar de la familia, pues ayuda en los oficios de la casa, y es a ella que los hijos, nietos y otros descendientes acuden en busca de consejos y solución de problemas.
Por todo eso, Pilar no es sólo una prostituta, hasta se puede decir que es prostituta, pero una prostituta sagrada: “[…] La prostituta sagrada era una mujer humana que encarnaba la diosa del amor. Representaba la sexualidad de la mujer siendo reverenciada; había vínculo entre la espiritualidad y la sexualidad pues, surgió dentro del sistema religioso matriarcal. Por tanto, la Prostituta Sagrada es pasión, espiritualidad y placer.”
Pilar no es únicamente mujer y madre, es bruja, hechicera y gitana, capaz de pronosticar - por medio de sus naipes - el futuro e intermediar en las relaciones amorosas de sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos: [...] la hechicera, desde la Antigüedad, del mundo griego, intervenía como intermediaria de casos amorosos - agente de placer, servidora de Eros [32]. Esa figura de hechicera, gitana o bruja está directamente conectada con el arquetipo de la Gran Madre, la diosa Gea: “La gitana es la Gran Madre. En la mitología griega, la Gran Madre es la Tierra (Gea).[...] Es a la Tierra de grandes senos, alimentadora de dioses y toda especie de seres, a quien debemos nuestras vidas. Es por esos atributos, generadora y alimentadora, que está asegurado el devenir humano, la vida pues, sin el alimento, no viviríamos. Cuerpo >> Alimento >> Vida >> Tierra >> Vida >> Futuro (porvenir), un enmarañado relacional colocando al hombre mediante su primordial y sus posibilidades, como parte de la naturaleza. Todo eso torna a la figura femenina, simbólicamente, muy fuerte.”
Además, la gitana tiene una risa que la sobresale en ese universo místico. De acuerdo con Marques [34], la risa estridente - como es el caso de la de Pilar, que estremece vidrios, espanta las palomas, es desconcertante - es digna de los locos visionarios. La risa de Pilar - de acuerdo con Marques - la identifica como loca, pero una loca muy consciente de todo lo que ocurre y va a ocurrir, pues da pronuncios de un futuro que sólo ella sabe, y aunque sea una mujer de varias fases (prostituta, madre, mujer sabia y espiritual) encierra su círculo con una paradoxal imagen de mujer profana y santa, y así permanecerá en la memoria de los macondianos y la nuestra.
5.3 Amaranta Buendía
Amaranta Buendía es, al igual que Remedios, la bella, la virgen de la novela; provoca el suicidio de Pietro Crespi y el languidecer de Gerineldo Márquez, al negarles su amor. De todo hizo para evitar el casamiento de su hermana adoptiva con Pietro Crespi, por lo que se la puede considerar una buena estratega del mismo modo que la diosa virgen Atenea - que con su habilidad y tácticas ganó muchas guerras para los griegos y alcanzó sus objetivos.
Después de la muerte de Pietro, Amaranta fue acometida de un remordimiento y de castigo vendó su mano quemada con una faja negra, como símbolo de virginidad eterna: “la tarde en que Amaranta entré en la cocina y puso la mano en las brasas del fogón, hasta que le dolió tanto que no sintió más dolor, sino la pestilencia de su propia carne chamuscada. Fue una cura de burro para el remordimiento. La única huella externa que le dejó la tragedia fue la venda de gasa negra que se puso en la mano quemada, y que había de llevar hasta la muerte.”
Por más que rechace a los hombres de su vida, es como si, por momentos, Amaranta quisiese salir de su condición virginal: “Amaranta, en realidad, se esforzaba por encender en su corazón las cenizas olvidadas de su pasión juvenil.”
Como una Atenea, por más que sea virgen, Amaranta necesita la compañía masculina, determinada por la fuerte unión entre Atenea y su padre Zeus (quién la concibió). Así como está unida a los hombres, la mujer tipo Atenea se equipara a ellos - como la diosa que luchó de igual a igual con los hombres en la Guerra de Troya - y tener que entregar su virginidad la colocaría en una posición inferior.
Otra posibilidad, según Bolen, es que, por tener a Atenea como mayor influencia, sus problemas se originan de sus propios rasgos de temperamento y así ella viste una coraza, protegiéndose de todo y de todos.
 Atenea era invulnerable e indiferente a las emociones irracionales y opresivas - ella se gobierna por la razón y no por el corazón - manteniendo el autocontrol, lo que la lleva a ser más deliberada que impulsiva: “En el medio del agito emocional o cruel lucha cuerpo a cuerpo, ella permanece impermeable al sentimiento mientras observa, califica y analiza lo que está ocurriendo y decide lo que hará después.”
Por último, diría que la mujer influenciada por el arquetipo de Atenea puede permanecer en castidad por largos períodos de tiempo, lo que hace que ignore su cuerpo y la sensualidad, el menos que Afrodita se haga presente:  La mujer tipo Atenea tiene opinión propia y frecuentemente no está a par de su cuerpo. Considera el cuerpo una parte utilitaria de sí misma, y no toma conciencia de él hasta que él esté enfermo o herido. Típicamente, ella no es una mujer sensual o “sexy”, ni es dada al flirteo o al romanticismo.
5.4 Remedios, la bella.
Otro de los personajes de Cien años que permanece virgen durante su existencia es Remedios, la bella. Recibió el nombre en homenaje a la esposa fallecida de su abuelo, el coronel Aureliano, y el apodo porque heredara la belleza de su madre, Santa Sofía de la Piedad.
Los hombres enloquecían y hasta perdían la vida por ella. No apenas su belleza, así como también su olor los aturdía; y con esas armas - que ella supuestamente ignoraba - más su indiferencia y ausencia de pudor, Remedios, la bella, sufre la metamorfosis de una figura angelical para una figura demoníaca: “ Pero tras el ángel se oculta el monstruo: el anverso de la idealización masculina de la mujer es el miedo a la feminidad. El monstruo mujer es aquella mujer que no renuncia a tener su propia personalidad, que actúa según su iniciativa, que tiene una historia que contar - en resumen, una mujer que rechaza el papel sumiso que el machismo le ha asignado. Gilbert y Gubart señalan personajes como  la tradicional colección de “diosas brujas terribles como la Esfinge, la Medusa, Circe, Kali, Dalila, y Salomé, que poseen todas un arte dual que le permite seducir a los hombres y robarles su energía creadora.”
Se puede decir que entre nuestras diosas, Remedios, la bella, se asemeja más al arquetipo de Afrodita, por impregnar con su belleza y tornarse irresistible a los hombres; además, como Afrodita, nunca fue víctima de los hombres y no sufrió por amor. Como una diosa que atrae con su magnetismo o “química” a los hombres, Remedios, la bella, incorpora en su personalidad una fase dual, típica de la mujer ángel - monstruo; entonces no sólo tenemos a Afrodita como arquetipo, sino también a la Gorgona Medusa. Si Afrodita atrae a los hombres y los acepta, Medusa los atrae para destruirlos.
Justamente, aquí reside la diferencia entre las dos diosas y es a la segunda que Remedios, la bella, se aproxima más debido a su efecto destruidor: “Símbolo de la ambigüedad, la cabeza de Medusa es también una de las más arcaicas figuras míticas  Igualmente, la fascinación que ella ejerce es provocada por una mezcla de belleza y horror;  una especie de talismán que salva y mata al mismo tiempo.”
Según el mito, Medusa petrificaba a sus víctimas al ser mirada a los verdes y fascinantes ojos. Remedios, la bella, produce víctimas de su belleza e “indeseado” poder seductivo: “Los forasteros que oyeron el estropicio en el comedor, y se apresuraron a llevarse el cadáver, percibieron en su piel el sofocante olor de Remedios, la bella. Estaba tan compenetrado con el cuerpo, que las grietas del cráneo no manaban sangre sino una aceite ambarino impregnado de aquel perfume secreto, y entonces comprendieron que el olor de remedios, la bella seguía torturando a los hombres más allá de la muerte, hasta el polvo de sus huesos. Sin embargo, no relacionaron aquel accidente de horror con los otros dos hombres que habían muerto por Remedios, la bella. Faltaba todavía una víctima para que los forasteros, y muchos de los antiguos habitantes de Macondo, dieran crédito a la leyenda de que Remedios Buendía no exhalaba un aliento de amor, sino un flujo mortal.”
Si bien nos parezca, en la narrativa, que Remedios, la bella, no tiene la intención de provocar esas tragedias y actúa sin maldad - pues es una virgen retrasada que no se interesa por los hombres - por otro lado, se puede percibir que su sexualidad tiene algo de intencional y diabólico, ya que el propio coronel Aureliano nos hace ver eso, después que uno de sus pretendientes muere y ella entiende su muerte como algo natural:
“Fíjate qué simple es”, le dijo a Amaranta. “Dice que está muriendo por mí, como si yo fuera un cólico miserere.” Cuando en efecto lo encontraron muerto junto a su ventana, Remedios, la bella, confirmó su impresión inicial: “- Ya ven - comentó -. Era completamente simple”.
Parecía como si una lucidez penetrante le permitiera ver la realidad de las cosas más allá de cualquier formalismo. Ese era al menos el punto de vista del coronel Aureliano Buendía, para quien Remedios, la bella, no era en modo alguno retrasada mental, como se creía, sino todo lo contrario. “Es como si viniera de regreso de veinte años de guerra”, solía decir.”
Entonces, podemos concluir, a partir de la idea del coronel, que además de una Afrodita - que derrama belleza y seducción - de una Medusa - que atrae para matar -, Remedios, la bella sufre la influencia del arquetipo de Atenea, pues, como buena estratega, usa las armas de forma muy conciente (como lo hizo Atenea en la guerra) para alcanzar su propósito que es el de ser libre del poder masculino.
Es, exactamente, lo que ocurre con Remedios, la bella. Por no servir al propósito de la ideología patriarcal, representado en el texto por las exigencias masculinas sobre las conductas femeninas, decide que ya está en hora de partir. Entonces, un cierto día, ella sube al cielo como una virgen inmaculada.
5.5 Amaranta Úrsula
Amaranta Úrsula, que recibe el nombre de su tía abuela y bisabuela, es la culminación de las mujeres que se sobresalen en la novela, pero, al mismo tiempo, es la representación del espíritu feminista emancipado. Es la mujer del siglo XX que sale de Macondo para el mundo (Bruselas), se casa con un extranjero (al cual trae para vivir en Macondo), llega para renovar la casa y el pueblo; su comportamiento es liberal, pues a pesar de casada, no recibe órdenes de su marido y goza de una pasión alborotada con sus hombres.
Dos arquetipos están presentes en Amaranta Úrsula: la diosa de la cazada, Artemisa, personificando el espíritu femenino independiente, y la diosa del amor, Afrodita, que atrae sexualmente a su pareja y es correspondida.
Como Artemisa, que se aventura por florestas y cerros para explotarlos, lo hace Amaranta Úrsula, al salir de Macondo y retornar una mujer libre, moderna e independiente. Por más que sea casada, ella no necesita la aprobación masculina “su identidad y juicio de valor se basan sobre lo que ella es y hace, y no tanto en el hecho de ser casada, o con quién”
Amaranta Úrsula, después de separarse de Gastón, el marido dependiente, enfoca su atención en el hermético Aureliano - su compañero de travesuras en la infancia - el cual le da pruebas de su amor y confianza, que son fundamentales para la mujer tipo Artemisa.
El amor y la confianza no son características, apenas, de Artemisa, sino, igualmente, de Afrodita. Si bien, es ésta última que se encarga de activar la sexualidad en pasiones desenfrenadas como ocurre entre Amaranta Úrsula y Aureliano:  “Una noche se embadurnaron de pies a cabeza con melocotones en almíbar, se lamieron como perros y se amaron como locos en el piso del corredor,”[44] es también Afrodita que despierta el amor generado la confianza:  “El crecimiento de la confianza y del amor, y una reducción gradual en la inhibición preceden la evocación o “el nacimiento” de Afrodita, anunciado por el primer orgasmo en la relación sexual o por un nuevo deseo de intimidad física.”
Las pasiones exaltadas dan lugar a una calmaría, pues Afrodita permite que eso suceda en la relación basada en el amor y la confianza, como es el caso de la de Amaranta Úrsula y Aureliano:  “A veces permanecían en silencio hasta el anochecer, el uno frente a la otra, mirándose a los ojos, amándose en el sosiego con tanto amor como antes se amaron en el escándalo.”
A partir de ahí se origina el emblemático episodio incestuoso que va a culminar con la desaparición de los Buendía. Una vez más Afrodita dicta sus leyes, porque ella induce el incesto: según el mito, Afrodita hace con que Mirra - por su madre haber dicho que su belleza era superior a la de Afrodita - la hija de un sacerdote, se enamore, sin imaginarlo, de su propio padre y a oscuras tenga relaciones con él.
El incesto es un tema presente en toda la novela, primero con Úrsula, que teme tener un hijo con cola de cerdo con su primo y esposo; también con Pilar Ternera que paga a una mujer (Santa Sofía) para que se acueste con su hijo Arcadio; después con Amaranta y sus sobrinos, que llegan próximo a la relación, pero no la consumen; y por último, con Amaranta Úrsula y Aureliano, quienes son tía y sobrino, sin saberlo - Fernanda escondió de todos que Aureliano era el hijo de Meme - y cometen el incesto cuyo castigo será el nacimiento del último Buendía (Aureliano nace con cola de cerdo y es abandonado a la suerte de las hormigas) y el fin de todos.
 El incesto significa, en esencia, tabú; a su vez, toda prohibición supone un castigo.  Desde una perspectiva psicoanalítica, en el desarrollo sexual de los seres humanos, es natural la inclinación del hijo hacia la madre o de la hija hacia el padre, es decir, los complejos de Edipo y Electra, respectivamente. Sin embargo, el desarrollo normal lleva a los individuos a ubicar su deseo sexual en un ser externo a la familia. Por tanto, toda inclinación hacia el incesto tiene, necesariamente, connotaciones regresivas.”
Es Artemisa que - como vimos con el mito de Ifigenia - libra a las mujeres del patriarcado o sacrifica y desvalora lo que tradicionalmente - o diría, patriarcalmente - es considerado “femenino”. Amaranta Úrsula, evocando a Artemisa, sacrifica a través del incesto, los estereotipos femeninos de madre, esposa, virgen, prostituta y mujer moderna y rebelde, para librar a todas las mujeres de Cien años del poder patriarcal